Crossfire: Sierra Squad - ANÁLISIS

5 SEP 2023  13:00

Dark

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Crossfire: Sierra Squad - ANÁLISIS

El primer Crossfire fue todo un pelotazo en tierras asiáticas: un shooter online competitivo para compatibles, por lo que no queda más que dar la bienvenida al mundo de la realidad virtual a un título de renombre que busca ganar fama en occidente. Disponible para PSVR2 y PC VR.

Filosofía arcade

Crossfire: Sierra Squad no pretende competir de forma directa con otros candidatos a pegar tiros por todo el globo. El reciente Firewall UltraPavlovAlvo ofrecen auténticas batallas campales, más o menos, entre jugadores. Pero la apuesta de Smilegate quiere que junto a otro jugador online nos enfrentemos a todo un ejército armado hasta los dientes, pero siempre controlado por la consola. Una experiencia que ha resultado ser mucho más arcade de lo que esperábamos.

 

Y la verdad es que se agradece. Encontrarse en pleno 2023 un título desenfadado que hasta por momentos nos trae reminiscencia de los juegos on-rails no significa otra cosa que diversión. Porque a fin de cuentas, tenemos un juego de oleadas bien camuflado. Incluso la campaña no deja de ser una sucesión de zonas donde no dejan de asaltarnos soldados, donde tras eliminarlos avanzamos unos pasos hasta el siguiente asalto.

 

 

Tenemos movimiento libre, pero el escenario se "cierra" tras la aparición de los enemigos, como si se tratara de un hack and slash clásico, ejemplificando su tono directo y sin complicaciones. Os podéis imaginar por lo tanto que el diseño de niveles es excesivamente plano, y aunque los escenarios aportan cierta variedad (zonas cada vez más amplias, aparición de enemigos más vertical...), la gracia del asunto no es otra que disfrutar en cada misión de nuevas armas.

 

Un auténtico gustazo sentir el traqueteo de las ametralladoras con los gatillos adaptativos, el disparo de la escopeta acompañado incluso con una vibración del visor y otras cuantas sensaciones únicas con cada una de las decenas de armas disponibles. No hay lugar para el aburrimiento, y como contamos prácticamente con munición infinita en todas ellas (si se acaba volvemos a tener tras un tiempo) solo nos preocupamos de buscar la adecuada y recargar a tiempo. Una recarga manual pero imantada al arma que lo hace inmersivo pero sencillo.

Soldado armado

Precisamente la gestualidad es una de sus bazas jugables. Disparar con una mano hace que la dispersión sea demasiado grande, por lo que acercando la mano contraria al arma (o pulsando L1) pasamos a sujetarla con ambas. Esto da una firmeza adicional que nos permite mejorar nuestra precisión y que además, tras presionar sin pulsar el gatillo, el pulso se vuelve mucho más estable durante unos segundos. Ideales para usar, por ejemplo, un rifle de francotirador.

 

El arma principal la llevamos siempre en nuestro pecho, por lo que basta con acercar una de las manos hasta ella manteniendo R1 para cogerla. Al soltar el botón el arma vuelve al origen. La munición la recogemos del cinturón por la parte izquierda, el arma secundaria en el hombro derecho y el izquierdo se reserva para cualquier arma que encontremos en los niveles si es que la queremos guardar. Muy intuitivo, aunque en ocasiones algo impreciso en momentos de mayor frenetismo.

 

 

A veces querremos coger armas del suelo y tomaremos la de nuestro pecho sin querer porque la distancia es demasiado grande y toca agacharse, con un botón, para tenerla a mano. Ahí no acaba la cosa, y el antebrazo derecho queda reservado para tres granadas y el derecho para un chute de vitalidad sobre nuestro pecho o incluso del compañero para revivirlo si ha caído. Esto es Crossfire: Sierra Squad. Un título muy físico, arcade y terriblemente divertido.

 

El gunplay se siente tremendamente satisfactorio, y ese dinamismo de intercambiar armas, recargar, lanzar granadas (sí, con el gesto que esperas aunque no demasiado preciso) se potencia además si se juega en compañía, algo que podemos hacer en sus misiones de escuadrón y horda. ¿Qué hacer en cada modo? Simple: disparar a todo lo que aparezca frente a nosotros, algo que podrá resultar repetitivo para los que busquen una experiencia más profunda.

 

Los enemigos no paran de aparecer desde cualquier rincón.

Disparar, disparar y…. ¡disparar!

La campaña, como decíamos, no deja de ser disparar, oleada, avanzar y siguiente oleada. Las misiones de escuadrón (hasta dos jugadores) suceden en partes de esos escenarios bajo la misma premisa, pero con nuevos patrones y localizaciones. Y como podéis adivinar, horda propone resistir en un lugar concreto infinitas arremetidas de soldados junto hasta tres personas más.  A pesar de todo, Crossfire: Sierra Squad funciona por una jugabilidad a prueba de bombas, y solo podemos pensar en justamente lo que ofrece el juego: disparar y disparar sin cesar.

 

Echamos de menos que incentive algo la exploración por esas estancias vacías de la campaña, algún objetivo como rescatar rehenes o protegerlos que añadan ese toque diferente a cada incursión, y seguramente es el único punto que le aleje de ser, precisamente, lo que esperábamos al jugar en compañía contra "la máquina". Porque por otro lado, jugar nos premia con dinero virtual a gastar en nuevas armas con las que afrontar las misiones, y que incluso podemos mejorar e incluir accesorios como nuevas mirillas.

 

 

¿Lo peor de todo? Un matchmaking que no es capaz de encontrar partidas con frecuencia, bien por no contar con crossplay a día hoy o porque necesita ser refinado. Pero si encuentras un compañero para saltar al campo de batalla se creará una sesión en la que jugaréis tantos niveles como gustéis, ya que no se limita a entrar en un nivel completo, sino que crea una sala para ambos y poder campar a vuestras anchas por todo su contenido.

 

Si bien la historia nos llevará un par de horas completarla, podemos mejorar la puntuación de cada misión y optar por varios niveles de dificultad. La IA enemiga desde luego no es la más lista del mundo, y a pesar de que muchas veces se traba con paredes y su rango de acción es limitado, sabe ponernos las cosas difíciles. Más todavía en las más de 50 misiones del modo escuadrón y el eterno reto que supone el modo horda. Por cantidad desde luego no será.

 

 Los gatillos adaptativos y la vibración del visor son particulares para cada arma.

Producción envidiable

Si de algo puede presumir Crossfire: Sierra Squad es de un buen cuidado como producto. Gráficamente ofrece escenarios detallados, buena iluminación y una gran reproducción de armas y efectos de impacto muy arcades (con explosiones rápidas y contundentes). Los modelados de personajes son bastos en exceso (con unas manos morcillonas innecesarias), pero por filosofía nos encanta ver esos grandotes cuerpos humanos propios de las recreativas de antaño.

 

Las texturas se llevan la peor parte, ya que a pesar de la gran cantidad de ellas en pantalla son poco definidas, empañando el resultado global en distancias cortas (con paisajes rocosos son especialmente flojas). Por suerte, la definición de imágenes es lo suficientemente buena para obviar sus carencias en pos de una jugabilidad rápida y sin tiempo para ver el detalle. Incluso la tan popular reproyección también queda en un segundo plano por su dinamismo.

 

Es cierto que los menús podrían ser mejores (el seguimiento ocular le vendría bien), así como unos tutoriales pobres hechos sin ningún cariño y unos escenarios de cartón piedra poco destructibles. Pero el estupendo doblaje a nuestro idioma, una música de lo más cañera en los momentos de mayor auge y, de nuevo, esa esencia directa y sin complicaciones aligeran todo lo suficiente para focalizarnos en lo que sí saber hacer bien, que no es otra cosa que divertirnos.

 

 

La iluminación en su mayor fortaleza en el apartado técnico.

Conclusión

El nuevo shooter militar de Smilegate nos ha sorprendido al optar por una filosofía puramente arcade.  Aquí solo importa disparar con decenas de armas distintas sin mucho más a pensar que acabar con todos los soldados. La posibilidad de jugar en compañía es todo un acierto, y hace que nos olvidemos de su limitado diseño de niveles y pobre IA enemiga. Si encontráramos partida de forma más sencilla y se solucionaran algunos bugs puntuales, serían excusas suficientes como para gastar toda nuestra munición en Crossfire: Sierra Squad.

 

Análisis realizado en PlayStation 5 con PSVR2 sobre la versión del juego 1.005.000

+ Filosofía arcade muy inmersiva

+ Todo su contenido disfrutable sólo o en compañía

+ Buen nivel de producción general

+ Buen uso de los mandos

- Las texturas dejan mucho que desear

- Diseño de niveles e IA rival limitada

- Complicado encontrar con quien jugar

- Puede ser repetitivo para algunos

8 "Muy bueno"

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