Medal of Honor: Above and Beyond - ANÁLISIS

11 DIC 2020  2:00

ray_manta

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Medal of Honor: Above and Beyond - ANÁLISIS

Todos tenéis una misión que cumplir y eso está por encima de todo, incluso por delante de vuestras madres o esposas. No habéis venido aquí a pasar miedo, no habéis venido a morir, estás aquí para ganar la guerra, pero no se puede obtener la victoria sin que mueran soldados jóvenes. La libertad del mundo está en peligro. Las cosas que merecen la pena se salvan solo con el sacrificio. Disponible para Rift y SteamVR.

Medalla al valor

"El combate era la fealdad, la destrucción y la muerte y lo odiaban. Cualquier cosa era mejor que la sangre y la carnicería, la mugre y la suciedad, cualquier cosa excepto decepcionar a sus compañeros"

 

La historia de los videojuegos está llena de grandes sagas, de segundas y quintas partes que exprimen la idea original, intentan mejorarla o que la adaptan a las nuevas generaciones de consolas o a PCs más y más potentes.

 

Medal of Honor es una de esas franquicias, con un primer título publicado en 1999 para PlayStation que recibió críticas excelentes por su jugabilidad, gráficos, banda sonora, o diseño de niveles cinematográfico, esto último, responsabilidad de su productor, un Steven Spielberg que en aquella época triunfaba con su película Salvar al Soldado Ryan y la serie Hermanos de Sangre.

 

Éxito también en ventas, sus continuaciones (hasta un total de 16) se publicaron en diferentes plataformas siempre ambientadas en la 2ª Guerra Mundial (excepto la de 2010 y su continuación, donde la acción se desarrollaba en Afganistán). Sigilo, FPS, conducción de vehículos, la variedad de cosas que se podían hacer siempre ha estado presente.

 

Todos los títulos ambientados en este conflicto mundial como Brothers in Arms, Call of Duty o Battlefield le deben algo a Medal of Honor (la excepción sería Wolfenstein, ese va por libre).

Tras haber dejado la saga descansar durante 10 años, llega ahora un nuevo título con la doble responsabilidad de estar a la altura de un mito y de ser punta de lanza de una nueva tecnología, la realidad virtual.

 

 

Os adelantaré las conclusiones: Above and Beyond es un excelente Medal of Honor, una auténtica superproducción, la resurrección de una saga, uno de los mejores juegos que han pasado por mis manos este año... pero no alcanza esas cuotas de excelencia en cuanto al uso de la realidad virtual, campo en el que tiene detalles que para mí no deslucen una inmersión fabulosa, pero sé que para otros serán defectos imperdonables.

 

De lo bueno y de lo regular son responsables Respawn Entertainment, el estudio detrás de Titanfall (videojuego de acción en primera persona estilo mecha), del battle royale Apex Legends y de Star Wars Jedi: Fallen Order, un reciente título de acción y aventura bastante apreciado por los jugadores y fans de la Guerra de las Galaxias. Estamos pues ante unos desarrolladores absolutamente ajenos al mundo de la VR, unos pobres soldados rasos que se merecen una medalla al valor, eso sin duda.

Narrativa: no hemos venido a hacer lo decente, hemos venido a cumplir órdenes

Formamos parte de la Oficina de Servicios Estratégicos, somos un equipo formado principalmente por un teniente (nosotros), un sargento y el jovencísimo médico, casi adolescente. Nuestro objetivo es hacer todo el daño posible al nazismo: ayudar a la Resistencia francesa, a la de Noruega, misiones de sabotaje en Alemania, rescate de científicos, espionaje, etc. A lo largo de nuestro viaje por Europa nos encontraremos con muchos personajes secundarios y con breves pinceladas de historia. Vamos a tener que escuchar muchos diálogos, en inglés, con subtítulos no demasiado molestos porque estas conversaciones se producen en momentos de calma, antes de pasar a la acción.

 

Solo sé que cada vez que mato me siento más lejos de casa

El juego tiene 3 partes, una campaña para un solo jugador larga e intensa; un multijugador con diferentes modos; y una vertiente documental. La campaña se divide en 6 capítulos, cada uno de éstos en 9 misiones, y éstas a su vez en un número variable de tramos, con puntos de guardado automático.

 

Como todos los MoH, la cantidad de cosas que nuestro personaje debe hacer es abrumadora. Esto es la guerra total, por tierra, mar y aire. La principal es acabar a tiros con cuantos más nazis mejor, y evitar que nos maten usando coberturas de manera natural, para agacharse hay que doblar los riñones.

 

La cantidad de armas que irán apareciendo, y que hay que recargar de manera manual (y no todas con el mismo sistema) es enorme. Lo normal es que tengamos una pistola de tamaño pequeño en la cintura y dos tipos de rifle que debemos sacar de la espalda. También podremos usar granadas (un puntazo poder soltar la anilla con nuestros dientes, sí, haciendo el gesto en el mundo real), explosivos, linternas, detectores de minas, cuchillos... En momentos puntuales podremos noquear a algún enemigo de un puñetazo, cabezazo o rompiéndole un objeto contundente en la cabeza.

 

Pero no solo usaremos armas, o prismáticos, o torretas de avión. También tendremos que nadar, bucear, esquiar y tirarnos en paracaídas. Acción a raudales, y en algunas ocasiones, usaremos el sigilo. Above and Beyond es vivir una película, pero ya no sé si bélica o más bien de Misión Imposible. Claro que, abarcar tanto, y en VR, tiene sus consecuencias. No todo lo que nos toca a hacer es igual de satisfactorio o intenso. A veces lanza ideas que no desarrolla, como un par de momentos en los que nos plantan delante una maqueta del campo de batalla y nos toca decidir en qué posiciones colocar a nuestros aliados, como si esto fuera un tower defense.

 

No puedo entrar en detalles sobre cada mecánica del juego, o este análisis ocuparía tantos gigas como el juego (y son 170), y además a algunos os va a parecer divertida la fase en las que descendemos por una ladera nevada con esquíes y a otros, en cambio, os resultará una tontería. Los 6 capítulos principales multiplicados por nueve misiones, dan un total de 54 momentos de combate, acción, aventura, infiltración, etc. Si no os gusta uno, no pasa nada, la montaña rusa no se detiene.

 

En el ingrediente principal del juego, los tiroteos, todo funciona como se espera. Nuestro cuerpo es el inventario y la mecánica de recoger las armas u objetos de ahí es bastante natural, no abusa de prever nuestros movimientos como Tales From Galaxy's Edge, pero tampoco es tan limpia como en TWD: Saints & Sinners. Cuando llevamos muchas cosas, se puede dar el caso de querer utilizar una pistola y encontrarnos con una granada. Pero en gran parte esto depende de las opciones de confort, jugabilidad y demás que escojamos en el menú inicial (y que podemos cambiar en cualquier momento).

 

Inmersión: cada centímetro de esta playa es un objetivo. Si os quedáis aquí, es para morir

Hacer que el menú inicial sea un despacho por el que te puedes mover ya nos da una idea de que Medal of Honor se ha diseñado desde cero específicamente para realidad virtual. Podemos recoger un documento para que se desplieguen opciones, un teléfono para los distintos episodios y misiones, y aunque no sirva para nada, escribir con una tiza en la pizarra. ¿Casualidad o guiño a la escena inicial de Half Life: Alyx con los rotuladores? Sea como sea, es en este primer contacto con el juego donde ya notamos los puntos débiles de este título: el primero, la mecánica de recoger objetos no va del todo fina; las cosas se agarran a distancia, y a veces, atrapas el objeto que está junto al que necesitamos. El segundo, no hay colisiones, nuestras manos lo atraviesan todo. Esto no afecta a la jugabilidad, sigue siendo el pan nuestro de cada día en VR, pero resta inmersión.

 

El problema a la hora de recoger objetos se soluciona, escogiendo en el menú de opciones de accesibilidad, que de nuestras manos flotantes salga un tenue haz luminoso que hace las veces de puntero láser, ayudando a resaltar lo que queremos usar.

 

La forma de configurar nuestra primera partida es completamente interactiva, aparecemos heridos en Túnez, nos trasladan a la enfermería y allí un médico nos hace una serie de pruebas y preguntas que sirven para que especifiquemos si somos zurdos o diestros, opciones de confort, etc. De ahí pasamos a un campo de tiro en el exterior y cuando nos sintamos preparados, se acaba esta misión cero que hace de tutorial, que ya ha conseguido que nos sintamos en 1944, y vamos a la guerra.

 

Gráficos

Las fotografías y vídeos que hayáis visto hasta ahora no le hacen justicia al juego. Visualmente es espectacular, tanto en interiores como en exteriores. El estilo artístico escogido no es hiperrealista, paisajes y personajes pueden tener detalles a veces impresionistas o de novela gráfica o de cómic. Hay pocos momentos de tranquilidad en el juego, pero yo pido desde ya un modo foto para retratar los viñedos de la primera misión o los lujosos salones de las fortalezas nazis.

 

La cantidad de detalles en pantalla es enorme, casi siempre. Si estamos en el campo, las praderas están llenas de flores, hierbas, piedras... Cuanto estamos infiltrados en un laboratorio, las mesas están llenas de documentos, papeles arrugados, relojes, lámparas, fotografías, etc. La variedad de escenarios es tal, que da la sensación que no hay objetos que se repitan de una misión a otra.

 

El tamaño del juego asusta, sí, pero tiene sentido cuando uno ve que las diferentes misiones nos hacen recorrer desiertos, montañas nevadas, aldeas francesas, campos, barcos, submarinos, trenes, bases secretas nazis, laboratorios, centrales hidroeléctricas... Todo es diferente, hay entornos enormes (aunque limitados) y aunque el juego nos lleva de la mano del punto A al punto B, la sensación de estar viajando por media Europa es total.

 

Algún que otro paisaje está peor dibujado o es menos rico en detalles, y lo mismo ocurre con los personajes. En general todos lucen muy bien vistos de cerca, pero hay un par de ocasiones en las que parece que al artista se le fue la mano con el café esa mañana y los retratos quedaron un poco peor conseguidos (los hermanos de los viñedos franceses son carne de meme).

 

A destacar su expresividad cuando hablan, la diversidad de voces, de acentos, lo bien sincronizados que están los labios, la naturalidad con la que se mueven, hay un muy buen trabajo de captura de movimientos.

 

Audio

Impecable. Banda sonora excelente. ¿Hace falta que me extienda sobre este punto? Sería escribir una ristra de calificativos que irían desde la A de admirable hasta la Z … si hubiera algún adjetivo positivo que comenzara por esa letra. La melodía principal de Michael Giacchino se os quedará incrustada en la cabeza de por vida como si fuese metralla, soñaréis con explosiones, disparos y con voces que os gritan en alemán.

 

Esta vez no le voy a quitar ningún punto a la nota del juego por no venir doblado al español. Hay que escuchar a los nazis hablando en alemán, a los franceses de la Resistencia con su acento lleno de erres mal pronunciadas. Además, los subtítulos en nuestro idioma son fáciles de leer y las conversaciones se suelen producir en momentos en lo que no hay acción, como ya he comentado antes.

 

Confort, dificultad y duración

Las opciones de MoH para que todos los jugadores tengan una experiencia amigable son muchas, y una de ellas quizá hasta polémica: poder no jugar a un nivel "incómodo". Podemos jugar de pie o sentados, no es un título que requiera mucho espacio a nuestro alrededor, pero a la hora de utilizar coberturas o agacharse para esquivar balas, cuanta más libertad de movimientos tengamos mejor será.

No hay teletransporte, la única manera de desplazarnos es el movimiento libre, con opción a viñeta (reducción del campo de visión para evitar mareos). El giro se puede regular a lo que nos resulte más cómodo.

 

Hay opciones pensadas para los muy novatos en esto de la VR, que a los veteranos nos resultarán molestas: que los objetos agarrables resalten sus bordes, ver el nombre de las armas que tenemos pegadas en el cuerpo, etc.

 

No tengo claro si que exista la posibilidad de saltarse un nivel de los que pueden provocar mareos es un acierto o una renuncia de los desarrolladores. Si activamos esta opción, cuando una de las misiones pueda resultarnos incómoda, se nos advierte y tenemos la posibilidad de seguir liberando Europa de los nazis sin jugarla. Son generalmente fases a bordo de vehículos, y otras que no puedo mencionar sin estropearos alguna sorpresa del argumento. El problema es que son unas cuantas, no una ni dos. Si sois propensos a sufrir cinetosis, la buena noticia es que podréis completar la aventura hasta el final sin sufrir. La mala, os perderéis un 15% de la campaña.

 

Tres son los niveles de dificultad. Jugar en modo fácil no es un paseo ni una experiencia de película interactiva de unas 10-12 horas, pero no es vivir la 2ª Guerra Mundial en toda su intensidad. Los modos normal y difícil son ya otra cosa, un juego de acción de disparos en primera persona desafiante en muchos momentos, alargando la duración del juego hasta las 15-20h, dependiendo de nuestra puntería y de si jugamos más lanzándonos al campo de batalla a pecho descubierto o más midiendo nuestros pasos (algo obligatorio en las fases de sigilo o con minas terrestres).

 

No es un juego corto, ni mucho menos. Además, hay logros y coleccionables que nos pueden animar a volver a jugar ciertas misiones más pendientes de la exploración que de las balas. Y hay una galería de tiro, y un cuartel en el que ver dioramas o elementos del juego. Y un modo supervivencia, en el que tendremos que recorrer escenarios ya conocidos, pero inicialmente desarmados. Y por supuesto, los cinco modos multijugador.

 

Multijugador: ¿fuiste un héroe en la guerra? No, respondí, pero serví en una compañía de héroes

Es difícil valorar los diversos modos multijugador sin haberle podido dedicar el tiempo suficiente y en condiciones normales, con el título ya lanzado y con jugadores online que no sean parte del equipo de desarrolladores o analistas de otros medios. Me voy a limitar a exponer en qué consisten, y ya será la comunidad la que valore esta modalidad. Hay diez mapas, si no hay jugadores suficientes, 12 por partida, se sustituyen por bots. Hay un servidor dedicado que garantiza, en principio, que no haya caídas del sistema. Los modos de juego son 5, bastante clásicos, pero con alguna peculiaridad interesante.

  • Deathmatch: doce jugadores en un mapa, 5 minutos, y el objetivo es matar al máximo de rivales antes de que se agote el tiempo.
  • Mad Bomber: como el anterior, pero con la particularidad de que cada jugador tiene un explosivo que puede colocar en cualquier superficie. Una vez situado, comienza una cuenta atrás de 30 segundos. Si nuestra bomba mata a otro jugador, premio en forma de puntos extra. Si escuchamos un tic-tac cerca, podemos arriesgarnos a intentar desactivar el explosivo de un rival.
  • Team Deathmatch: como el primer modo, pero 2 equipos de 6 jugadores.
  • Blast Radius: combate a muerte clásico, con una novedad. Periódicamente aparece un círculo para que te quedes dentro. Si consigues una muerte mientras estás ahí, se consiguen 5 veces más puntos. Como estar ahí dentro nos convierte en un blanco fácil, se nos proporciona un lanzacohetes de un solo disparo.
  • Domination: tres puntos de captura a lo largo del mapa, dos equipos. Se trata de mantener nuestro territorio y capturar el del enemigo. Cuantas más posiciones mantengamos y durante más tiempo, más puntos. Es el modo que exige más coordinación y estrategia.

Podemos crear partidas privadas para nuestro grupo de amigos, o dejar que el sistema nos busque una partida activa. Ahora bien, aunque hay juego cruzado entre Steam y Oculus Store, no podremos invitar a nuestro grupo a jugadores de otra plataforma (tienda).

 

Requisitos

Habréis leído por ahí que requiere para su instalación más de 300 GB de espacio libre en nuestro disco duro, lo cual era cierto, pero que se ha corregido con una de las muchas actualizaciones de última hora que ha habido esta semana, parches que también han solucionado varios errores que impedían avanzar en el juego y que casi convirtieron el privilegio de jugar antes que nadie en una amarga experiencia. Ahora con tener únicamente 180 GB libres es suficiente.

 

El juego (versión de la tienda de Oculus) ocupa en mi equipo finalmente 171 GB, siendo el título VR más grande hasta la fecha. Se recomienda instalarlo en un SSD, para que las transiciones entre misiones sean más rápidas. Para que os hagáis una idea, si lo tenéis en un disco duro mecánico, os encontraréis con pausas de unos 20 segundos de media, mientras que usando uno sólido el tiempo de espera se reduce a unos 4 segundos.

 

En cuanto a CPU y GPU, se recomienda un Intel i79700K y una RTX 2080 (o sus equivalentes AMD) y 16 GB de memoria RAM. Mi PC cumple esos requisitos desde hace un par de semanas, de casualidad, y lo he jugado en calidad alta. El equipo que pide está muy por encima de la media, según las estadísticas de Steam, así que parecen desproporcionados y fruto de un escaso trabajo de optimización, por muy grande que sea la aventura bélica que nos propone.

 

Yo lo he jugado con calidad alta con un visor Quest 2, tanto a través de cable Link (no el oficial), como de manera inalámbrica con Virtual Desktop. De ambas maneras me iba fluido, sin micro-cortes o latencias que me sacaran de la experiencia, pero esto es algo a veces muy personal. No me he puesto a medir tasa de frames, ni he usado una herramienta para medir el nivel de negros (hay muchas misiones de noche). Ojalá tener tiempo para poder probar este título con diferentes equipos y visores, pero había muchos nazis intentando acabar con mi vida, la libertad del mundo estaba en peligro.

 

Galería con vídeos

El modo galería se compone de una serie de vídeos con entrevistas a veteranos de guerra. Buena iniciativa de Respawn y Oculus Studios para que seamos conscientes de que la guerra no es un juego, pero al mismo tiempo es un poco chocante el contraste entre la dureza de lo que se narra en estos testimonios con la diversión que nos proporciona. Porque el juego es emocionante, pero aséptico. El desembarco en la playa de Omaha, contado por un soldado que estuvo allí pone los pelos de punta, protagonizarlo en forma de videojuego VR apenas nos hará latir el corazón un poco más deprisa. El juego es demasiado apto para todos los públicos, le falta sangre, barro, olor a pólvora y a muerte, es demasiado divertido y heróico, aunque haya también un momento para el llanto y el dolor.

 

CONCLUSIÓN

Medal of Honor: Above and Beyond ha cumplido sobradamente las expectativas, es el sueño en realidad virtual de cualquier seguidor de esta saga o de los juegos bélicos, no hay nada que se le parezca. Es un título de compra obligatoria y eso pese a que sus mecánicas VR puedan ser un poco más básicas de lo que sería deseable u obligatorio. Es una producción triple A de esas que necesitan nuestros visores, imperfecta pero imprescindible. Si queréis jugar al tenis con una sartén y una patata, este no es vuestro juego. Si queréis vivir la 2ª Guerra Mundial como nunca antes se había podido experimentar, estáis de enhorabuena.

 

Su precio de venta será de 59,99 dólares, lo que probablemente se traducirá en la misma cantidad en euros.

 

El juego ha sido analizado con Quest 2 + Link  y Quest 2 + Virtual Desktop.

VRGameCritic

+ Variedad en todos los sentidos

+ Gráficos, Sonido y Música sobresalientes

+ Duración de la campaña

+ Pensado para todo tipo de jugadores

- Falta de colisiones, o muy pobres

- Exige demasiados requisitos

- No gana todas las batallas que emprende

- Guion poco memorable

8,5 "Muy bueno"

Medal of Honor: Above and Beyond (PC)

8.5

Lanzamiento / Diciembre 11, 2020

Previsto para 2020 de Respawn Entertainment y Oculus Studios. Medal of Honor: Above and Beyond trae los históricos campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial al frente para una experiencia ...

Nota de los usuarios

9