Star Wars: Tales from the Galaxy's Edge - ANÁLISIS

26 NOV 2020  15:00

ray_manta

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Star Wars: Tales from the Galaxy's Edge - ANÁLISIS

Érase una vez, en el planeta más remoto de una galaxia muy lejana, un simple mecánico de droides que acabó convirtiéndose en el protagonista de uno de los muchos relatos que cuenta el camarero de la cantina más solitaria del universo. Disponible para Quest.

Cuentos galácticos desde la frontera

La ventaja de basarse en una franquicia de éxito es que ya tienes el mundo creado, y este juego, aunque se desarrolla en los límites de Star Wars, no deja de lanzar guiños a la saga galáctica sin que esto le reste personalidad propia. ILMxLAB ha mejorado todo lo visto en Vader Inmortal, pero aún no estamos ante un juego VR tan redondo como el robot BB-8.

 

Aquí no hay un gran protagonista como Darth Vader que acapare toda la atención, sino un sencillo reparador de droides, el jugador, un personaje anónimo que no ha sido elegido por La Fuerza, sino por la casualidad y la mala suerte.

 

La historia es sencilla: no vamos a tener la responsabilidad de salvar la galaxia, tan solo habremos de recuperar la mercancía desparramada por el planeta Batuu tras un incidente y sobrevivir a enfrentamientos con piratas espaciales y a algunas criaturas hostiles que habitan en la región de Las Tierras Salvajes.

 

 

El juego empieza despacio, como un tutorial, para que los recién llegados a la VR se familiaricen con sus mecánicas básicas, y con el desarrollo del argumento sucede algo parecido. No hay ninguna urgencia en realizar nuestro cometido, aunque en cuanto salgamos de la seguridad de la cantina empezarán a atacarnos bandidos y no habrá momentos para detenerse a contemplar el paisaje. La aventura se pone más interesante hacia la mitad, y casi épica al final, porque podría ser que, un poco sin querer, sí vamos a tener un papel importante en la lucha de los Rebeldes contra el Imperio.

 

Hay una buena curva de dificultad en la misión principal, con diferentes enemigos y armas con las que defendernos. El juego ofrece cierta variedad de escenarios: nuestra nave, la taberna, el taller, zonas rocosas, el paisaje de los manantiales, etc. No nos permite explorar mucho, es pasillero con alguna bifurcación, pero el uso de un jetpack algo rudimentario ofrece cierta verticalidad a los escenarios que se agradece.

Personajes nuevos y clásicos

Estamos en el universo Star Wars (del que yo conozco lo justo) pero la aventura principal es lo bastante autónoma como para que no sea necesario conocer nada de la saga galáctica. Pero, obviamente, hay referencias a personajes y sucesos de los que disfrutarán los fans. Entre las caras conocidas, la pareja formada por el androide C3PO y el astromecánico R2D2. Yo al primero le tengo más manía que a Jar Jar Binks, y su presencia en el juego es bastante relevante, pero no me ha supuesto un drama, y eso que es fiel a su costumbre de hablar demasiado... además el juego no viene doblado a nuestro idioma. Al menos tenemos la opción de activar subtítulos, e interfaz y menús están en español, pero hay bastantes diálogos. El trabajo de los actores ingleses de doblaje soberbio, pero el juego ganaría mucho si pudiéramos entenderlo todo sin barreras.

 

 

El ejemplo más evidente de esto es el enorme personaje del tabernero, que pocas veces está callado y siempre tiene interesantes anécdotas que contar. Seezelslak tiene 6 ojos, y menos mal que no tiene más que una boca, porque si buscas a un camarero que, entre bromas, te cuente mil anécdotas o sus teorías de la conspiración (cree que el Emperador Palpatine sigue vivo) su cantina es el lugar ideal.

 

Si le ayudas a recoger platos sucios de la mesa, o si arreglas la máquina jukebox o consigues librarlo de la plaga de porgs que han invadido su bar, te recompensará con créditos y conversación. Pero si le consigues una serie de ingredientes, te contará una vieja y siniestra historia protagonizada por el Maestro Yoda y la Padawan Ady, es decir, desbloqueará el primero de los contenidos extra del juego. Para las demás misiones extra, tendremos que esperar una próxima expansión del juego que no será gratuita.

 

 

Otro personaje a destacar es nuestro jefe, Mubo, el propietario de un taller de droides. Este bichejo azul nos dará instrucciones a través de un comunicador holográfico sobre cómo recuperar la mercancía que se ha esparcido por las Tierras Salvajes tras el "accidente" de nuestro carguero, que es nuestra aventura principal, o eso parece al principio. Cuando la acabemos, nos encargará otros trabajos, misiones secundarias que alargan algo la vida del juego y nos proporcionan más créditos. ¿Y qué hacemos con ese dinero? Pues gastarlo en su tienda, comprando botiquines de salud, droides voladores esféricos especiales que nos sirven de ayuda en los combates o personalizar nuestra indumentaria comprando diferentes modelos de guantes.

 

No hay muchos personajes en el juego, se echan de menos sobre todo en la cantina, siempre vacía. Hay diferentes tipos de piratas, los Guavianos letales, y su jefa Tara Rashin, que únicamente aparece un par de veces y no tiene demasiado carisma, o no le da tiempo a mostrarlo, por lo que no resulta muy amenazante.

Jugabilidad y sensaciones VR

Podemos escoger entre movimiento libre o teletransporte, teniendo que usar este último siempre para aterrizar con el jetpack, cuya capacidad se limita a permitirnos ascender unos metros. Por no repetir lo que ya se dijo en el artículo con primeras impresiones, la sensación de inmersión está muy bien conseguida, tanto en interiores como en exteriores, aunque todo se ve mucho mejor en las distancias cortas, siendo posiblemente uno de los mejores juegos a nivel visual del catálogo de Quest. Se nota que estamos ante un título que tiene que ser movido por un pequeño chip y sin la ayuda de una enorme tarjeta gráfica.

 

 

Todo va muy fluido (a 72Hz de momento en ambos visores), pero a veces presenta problemas de rendimiento y es habitual notar que aparecen más piedras o plantas en los caminos "de repente" porque no se habían cargado del todo las texturas. Es una pena estar en el Mirador de los Tres Soles, asomarse al fondo del barranco, y ver que el agua del río está más inmóvil que Han Solo cuando lo congelaron en carbonita. Lo mismo ocurría en Vader Immortal con la lava ardiente del planeta Mustafar, pero es que un visor standalone llega hasta donde puede y sería injusto pedirle lo mismo que a un PC. Pero la sensación, a veces, de estar ante un decorado de cartón piedra está ahí, y no es un efecto buscado para que el juego se parezca al parque de atracciones.

 

La forma de gestionar objetos en el inventario o en nuestra cartuchera me gusta, es muy VR, aunque a veces el sistema de detectar qué posición tienen que adoptar nuestras manos se pasa de listo, y agarra cosas que no queremos coger, o complica el soltar y recoger armas u objetos del suelo. Sucede más de la cuenta que haya cosas que se quedan atrapadas entre el suelo y la superficie, pequeños bugs que no arruinan la función, pero le restan medio punto.

 

 

El juego es sobre todo un “shooter”. No es Doom, hay que ir con cuidado, pero no hay mecánica de sigilo. Es fácil morir si escogemos la dificultad media o alta, pero incluso en la fácil podemos atascarnos en algún punto del juego si no tenemos cuidado. Tenemos barra de salud y ésta no se regenera, hay que echar mano de plantas medicinales o botiquines, que podemos tener en la mochila… o en las muñecas como en Half Life: Alyx.

 

Por cierto, también nuestro personaje es de esos que puede coger las cosas a "distancia" sin justificación en este caso argumental (no somos Jedis). Para mí no es problema, pero si sois de los que en VR las cosas se tienen que coger agarrándolas "físicamente" y sin "magia", avisados estáis.

 

Hay varias armas, nunca te van a faltar porque al matar a los enemigos sueltan las suyas. Pero se calientan o se agota su munición, así que no podemos ir disparando a lo loco. Además, la IA de los enemigos no está mal, se esconden, te rodean... aunque es cierto que a veces no son los piratas más listos del universo. Los droides voladores enemigos, pequeños y grandes, son bastante puñeteros. Los animalejos, en cambio, parecen demasiado fáciles de matar. Hay que agacharse u ocultarse tras parapetos para sobrevivir, y esto tampoco lo convierte en un Gears of War, pero hace que no todo sea avanzar a tiro limpio. A veces hay que usar nuestros propios droides voladores y granadas con cierta estrategia.

 

 

El uso de las armas es satisfactorio, y aún más el de la herramienta multiusos y sus tres posibilidades: destornillar, quitar soldaduras y soltar chispazos eléctricos. Se usa sobre todo para abrir contenedores o puertas, que son pequeños puzles agradables de resolver.

 

El juego es lineal, pero disimula sus pasillos permitiendo a veces varios caminos. Podemos viajar instantáneamente desde el menú de un lugar a otro una vez que los hemos descubierto por 1ª vez. Esto ahorra paseos innecesarios, y así dan ganas de volver para finalizar misiones secundarias pendientes, encontrar coleccionables o completar logros que alargan la vida del juego.

 

¿Duración? Pues si vamos en plan speedrunner y en nivel de dificultad fácil, 3 horas la misión principal y 40 minutos el capítulo extra. Completando todas las misiones secundarias, 6 horas. Si nos entretenemos jugando a los dardos y realizando alguna que otra tarea (arreglar la máquina de música del bar, recoger los platos…), pues incluso un poco más. Recomendable ir con calma y jugar en modo de dificultad normal o difícil.

 

Personalmente me ha parecido una duración satisfactoria, pero también me he quedado con las ganas de más, sobre todo porque sabemos que va a haber una segunda parte. Se nos vendió el proyecto como que el tabernero nos iba a contar diferentes historias jugables, y de momento nos relata solamente una, que merece un análisis aparte.

 

El cuento oscuro de la Padawan Ady

Mientras que la aventura del reparador de droides se siente completa, aunque parece que continuará, la de Yoda y su aprendiz Ady, no del todo. Es un relato con un tono muy oscuro, más enraizado con la esencia de Star Wars, la lucha entre el bien y el mal, el equilibrio entre el lado oscuro y luminoso de la fuerza y sus tentaciones. Es casi más un juego de terror psicológico que de acción, aunque podamos usar el sable láser y los poderes Jedis para acabar con ciertos enemigos.

 

Tiene todos los ingredientes para ser un extra jugoso añadido al pastel, pero se queda en la guinda esa que casi nadie se quiere comer. A ver, no es que sea un mal capítulo, es bastante bueno, pero podría haberlo sido mucho más. Es breve, el uso del sable láser y la fuerza son anecdóticos, y un poco chapuceros.

 

No sé si por el tamaño del personaje, pero Yoda se ve ridículo, como una rana fuera de su charco y no como un gran maestro sabio. Quizá estoy exagerando, probablemente por haberme creado unas expectativas demasiado altas. Pero claro, si nos venden que esto es una misión con un personaje mítico en un misterioso Templo de la Tinieblas y la cosa se queda en una experiencia semi-tenebrosa de 40 minutos como mucho, pues se nos desinfla el globo. A ver, el diseño del nivel mola, y su argumento es perfecto para el canon de Star Wars, pero su jugabilidad es un poco como la de Vader Immortal, muy sobre raíles, de contemplar sucesos más que de hacer cosas.

 

Audio y banda sonora

Ninguna queja con respecto a los sonidos de armas y el resto de efectos sonoros del juego, todo lo contrario. Sin duda se ha invertido tiempo y dinero en este aspecto. La banda sonora está llena de piezas musicales especialmente creadas para este título, aunque a veces no se usen adecuadamente. Por ejemplo, en la cantina, ya que de nada sirve poder escuchar melodías animadas si no hay más clientes y el ambiente está más muerto que las discotecas en tiempos de confinamiento. Peor es la apabullante insistencia de música épica cuando va a comenzar un tiroteo, es decir, el 85% del tiempo. Llega a ser molesta, así que aconsejo bajar el volumen desde el menú de opciones.

 

Donde pierde el juego un punto entero, y sé que para algunos más, es en el tema del audio por la ausencia de voces en español. Porque el doblaje de los actores en inglés es sobresaliente, pero muchas veces hablan en mitad de un tiroteo, una explosión, con música de fondo...y se hace necesario activar los subtítulos. Sí, en castellano, pero acaban resultando ser un pegote gordo lleno de letras que "baila" ante nuestros ojos si no mantenemos la mirada fija y nos estamos quietos. Si nos quieren contar un cuento, que sea en nuestro idioma. La falta de presupuesto o que la VR es minoritaria no cuela como excusa en este caso.

CONCLUSIÓN

Los cimientos para que Tales From the Galaxys’s Edge nos de más alegrías en su continuación o a base de DLCs están bien puestos. Tendremos más aventuras de nuestro héroe por Batuu, ligeras y divertidas como está o quizá más épicas. Pero sobre todo, el gran personaje del tabernero nos puede contar docenas de historias más, y de diferentes géneros. Lo malo, que estos futuros capítulos por venir son de pago. Ya valoraremos cuando lleguen si su calidad y duración compensan el precio que tendremos que pagar por seguir visitando el Puesto de Avanzada de Black Spire. Lo que han presentado ahora sí merece la pena, incluso para los que no seáis fanáticos de Star Wars.

 

El juego ha sido analizado con Quest 2.

VRGameCritic

+ Apartado visual brillante

+ Excelente sonido y música (aunque no siempre bien utilizada)

+ Buena combinación de tiroteos y exploración

+ El tabernero Seezeslak es todo un personaje

- No está doblado al español (pero sí hay subtítulos)

- Tara Rashin no resulta muy amenazante como villana

- El relato de Yoda no encaja con el tono de la aventura principal

- Deja con ganas de más y mejor

7,5 "Muy bueno"

Star Wars: Tales from the Galaxy's Edge (Quest)

7.5

Lanzamiento / Noviembre 19, 2020

Star Wars: Tales from the Galaxy's Edge is an action-adventure virtual reality experience that lets you travel across the galaxy to the planet of Batuu and live out your own unforgettable story. ...

Nota de los usuarios

8