Arashi: Castles of Sin - Final Cut - ANÁLISIS

6 DIC 2023  14:00

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Arashi: Castles of Sin - Final Cut - ANÁLISIS

No ha pasado mucho desde que los samuráis visitaran en exclusiva el primer visor de Sony pero Endevour One quiere demostrar que tenían mucho por ofrecer y mejorar. Disponible para PSVR2, PC VR y Quest 2/3/Pro.

¿El corte final?

Llega como una de las promesas del año para corregir todo aquello que necesitaba trabajo: una IA deficiente que se sumaba a un sistema de combate artificial además de asperezas varias. Arashi: Castles of Sin - Final Cut esta aquí y es momento de comprobar si las palabras del equipo eran ciertas y al fin tenemos al Tenchu de la realidad virtual que tanto esperamos. La primera toma de contacto desde luego es muy positiva notando ese necesitado aumento de resolución que pedimos hace unos años viendo de forma nítida las hojas de sus árboles y una distancia de dibujado estupenda.

 

Es cierto que puestos en faena comienza a mostrar sus costuras, con un detalle en la lejanía descuidado, polígonos torpes colocados sin mucha compasión y de nuevo conservando sus muros invisibles. Porque esta nueva versión del juego conserva el diseño de niveles del original limitando el movimiento del jugador a su antojo. Ni siquiera se molesta en poner un obstáculo para asimilar que por ahí no se puede avanzar. Simplemente no es posible. Y es algo que ahora, con el movimiento mediante sticks (adiós a los PS Move) se achaca más de la cuenta durante las seis horas que aproximadamente nos llevará completarlo.

 

 

Sin duda el movimiento tradicional mejora enteros la flexibilidad para convertirnos en un auténtico héroe,  desplazándonos a velocidades de vértigo y resultando más sencillo buscar puntos de ocultación sin recurrir tanto al teletransporte (que se utiliza para saltar obstáculos). Pero de igual modo que esto ha cambiado no lo ha hecho la interacción con el entorno haciendo que escalar, trepar por cuerdas o cualquier acción donde intervenga el escenario parezca una broma tratándose de una versión, previsiblemente, pensada para ofrecer una experiencia mucho más afable y pulida para el jugador.

 

Y claro, como bien estáis pensando... ¿Ocurre lo mismo con el combate? Desafortunadamente Arashi: Castles of Sin - Final Cut  apenas ofrece cambios palpables en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, lo cual es poco menos que decepcionante. Es cierto que ganamos en precisión por el simple cambio de mandos, con un tracking sin fisuras, pero todo lo que fallaba por su propio diseño sigue aquí sin ningún tipo de disimulo. Efectivamente solo podemos hacer daño al rival cuando este nos lo permite porque nos cansaremos de darle espadazos sin que surtan efecto alguno. Al menos son más llevaderos pero para nada ofrecen una experiencia de combate satisfactoria.

 

El juego se siente mejor casi exclusivamente por el renovado control.

Mismo corsé, diferente imagen

Esto no quiere decir ni mucho menos que el juego sea un desastre porque el diseño de niveles aguanta muy bien el tipo con múltiples vías que favorecen el sigilo, escaramuzas y el uso de artilugios. No hay novedades pero sí ha mejorado el uso del arco y el resto de artilugios. Haru, además de su renovado aspecto visual, no ha tenido ningún ajuste mecánico por lo que seguirá, mayormente, cruzando por delante de los rivales como si no existiera, atravesando paredes y todas esas incomodidades demasiado habituales con este tipo de acompañantes, como en el reciente Arizona Sunshine 2. Y como la IA no tiene sustanciales cambios usar a nuestro can siempre nos dará una ventaja adicional para infiltrarnos sin ser vistos.

 

Desafortunadamente el grueso jugable que Arashi: Castles of Sin - Final Cut necesitaba trabajar parece ser el mismo, relegando sus principales novedades a un lavado de cara para intentar ocultar sus carencias. Y es por esto que se notan demasiado sus humildes raíces. Porque por otro lado la banda sonora sigue amenizando estupendamente y se acompaña de una gran doblaje (en inglés con subtítulos en español) en las escenas ilustradas  previas y posteriores a las misiones muy trabajas. La iluminación sigue jugando a su favor haciendo que sus  nocturnos escenarios luzcan de fábula con la pantalla OLED. Se nota el trabajo adicional puesto en embellecer el producto pero manteniendo la geometría del original por lo que encontramos todo un camino de altibajos en el detalle general con elementos más trabajados que otros. Algo que no han disimulado ni un ápice encontrando elementos detallados junto a otros que parecen objetos todavía por acabar.

 

 

Justo aquellos elementos que pedían mayor cuidado no se han tocado, como las cuerdas por las que cruzamos barracos, pero sí se nota en las hierbas que nos ocultan. Además todo el detalle de armaduras también ha ganado enteros y que, sin ser la panacea, forman un conjunto visual que sabe sacar petróleo de sus limitaciones por su estética y ambientación. Algo que notamos especialmente en unos combates contra los jefes finales que ahora sí son el momento álgido del juego por las visuales y mejora tangible en la jugabilidad gracias a la versatilidad del control. Algo que podía llegar a desesperar en PSVR1 como contamos en su análisis. Eso sí, el pop-in de objetos es un festival constante incluso a un par de metros de nuestras narices.

 

Viendo en qué ha acabado siendo esta actualización no esperéis aprovechar las capacidades del visor. Hay reproyección en la imagen a pesar de la suavidad de movimientos y el uso de los mandos con lo que pueden dar de sí se ha quedado en el tintero. Al coger cosas de nuevo se olvida del uso de los gatillos y el feedback que podrían ofrecer los combates con los choques de espadas es anecdótico. Ni siquiera incorpora implementación para percibir el suave pelaje de Haru al acariarla. Y es por todo esto por lo que no llegamos a comprender el anuncio a bombo y platillo, con tráilers renderizados incluidos, teniendo en cuenta en qué acabaría esta Final Cut para la que toca volver a pasar por caja.

 

No, el combate no ha mejorado pero es más efectivo por la movilidad del personaje.

Conclusión

Arashi: Castles of Sin - Final Cut prometía una experiencia de nueva generación tomando como base el potencial del juego original. El resultado es un nuevo maquillaje pero con los mismos puntos débiles que denostaban sus limitados valores de producción. Algo que parecía no ocurrir tras dos años después de su lanzamiento, mayor presupuesto y el salto a nuevos visores. Hay un gran trabajo en su diseño de niveles que se desmorona de forma más evidente ofreciendo un quiero y no puedo de manual con una versión definitiva que parece perezosa y conformista. Los que jugaron en PSVR1 tendrán que evaluar si les merece la pena dar el salto sabiendo que, en el fondo, se encontrarán con el mismo juego pero con un rebozado diferente.

 

Análisis realizado en PlayStation 5 con PSVR2 sobre la versión del juego 1.002.000

 

Vídeo análisis:

 

+ Diseño de niveles inteligente y con muchas posibilidades

+ El nuevo control permite un juego más ágil y preciso

+ El subidón de resolución y los retoques visuales

- No se ha tocado lo que necesitaba mejorar: IA, combate, interacción...

- Las funciones de PSVR2 caen en el olvido de nuevo

- No ofrece actualización gratuita o de pago más económica

6,5 "Bueno"

Arashi: Castle of Sin - Final Cut (Quest)

6.5

Lanzamiento / Diciembre 5, 2023

Take on the role of the deadly assassin Kenshiro as you travel across feudal Japan to defeat the Six Oni of Iga, a bandit group spreading chaos across the land. Through a wide variety of weapons, ...

Nota de los usuarios

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