Racket Fury: Table Tennis VR - ANÁLISIS

Engrasa tus rodamientos y calienta tus muñecas cibernéticas que nos vamos al futuro a jugar al tenis de mesa. Disponible para Rift, Vive, PSVR y Quest.

10 JUN 2019  15:30

HenryCO

4 comentarios

Racket Fury: Table Tennis VR - ANÁLISIS

Tenis de mesa robotizado

Después de su lanzamiento para otras plataformas, Pixel Edge Games no ha querido dejar pasar la oportunidad de incluir su conocido juego de ping-pong en el catálogo de lanzamiento de Oculus Quest. Y es que como ocurre con otros juegos portados al standalone de Oculus, la libertad que nos da la ausencia de cables puede aportar un plus a la experiencia de juego realmente significativo que, de alguna manera, potencie ciertos aspectos del juego original. En este artículo analizaremos el juego en su conjunto, aunque también nos detendremos a evaluar cómo el título se desenvuelve en el particular contexto del visor autónomo de Oculus.

 

 

Racket Fury nos pone en las tuercas de un robot con unas habilidades ciertamente asombrosas para coger una pala de ping-pong y empezar a sacudir raquetazos a diestro y siniestro. Antes de ponernos manos a la obra y lanzarnos a la pista hay un aspecto que me parece muy importante mencionar y que va a condicionar nuestra experiencia de juego totalmente. En el menú de configuración el juego nos permite graduar el ángulo con el que cogemos la pala, esto es, la posición de la pala con respecto a nuestra empuñadura. Recomiendo encarecidamente que tengamos en cuenta este ajuste y que volvamos a él todas las veces que consideremos necesarias hasta que consigamos sentirnos a gusto con el tacto que tenemos en el golpeo. Como ocurre con las palas de verdad, cada uno cogerá el mando de una forma ligeramente diferente haciendo que el ángulo de impacto con la bola también varíe de la misma manera.

 

Ahora que ya sabemos coger la pala como un robot profesional, lo siguiente que hay que destacar es que el juego nos permite seleccionar entre dos tipos de experiencias de juego muy diferenciadas. Por un lado tenemos la configuración Arcade en la que, como no podía ser de otro modo, nos resultará siempre más fácil encadenar intercambios de golpes largos, devolver bolas difíciles y, en definitiva, relajarnos un poquito más en pos de la satisfacción y diversión más inmediata. Por otro lado tenemos el modo Simulación en el que nos veremos abocados a iniciar un proceso de aprendizaje avanzando a la velocidad que nuestra pericia "pingponera" nos permita. Sin duda este es el modo más exigente pero también el que transmitirá las sensaciones más placenteras y el que creemos explota de mejor forma toda la física implementada en el juego.

 

 

Independientemente del modo de juego que se elija hay que dejar claro que las físicas del juego son una maravilla. No puedo considerarme mas que un jugador de ping-pong meramente ocasional, pero tengo que decir que las sensaciones que transmite este Racket Fury se sienten muy sólidas y reales. Golpes de derecha, de revés, cerca o lejos de la mesa, con back spin, top spin o side spin, uno tiene la sensación de que la bola siempre hace lo que debiera y que responde convenientemente al sutil giro de muñeca que decidas aplicar en el último momento. No puedo asegurar que el juego implemente unas físicas perfectas, de hecho no lo hace, pero las costuras que he podido identificarle caen más en lo anecdótico que en nada que afecte a la jugabilidad de algún modo.

 

El juego nos ofrece un modo campaña realmente básico en el que recorreremos unos torneos de forma secuencial enfrentándonos a contrincantes cada vez más habilidosos. Ganar torneos y experiencia nos servirá por un lado para aumentar nuestro ranking y por otro lado para ganar créditos que podremos canjear posteriormente por mejoras estéticas de nuestro avatar. La verdad es que se echan en falta más opciones de torneos o ligas, algún tipo de modo carrera más elaborado que suponga un aliciente mayor para el modo single player.

 

 

La IA digamos que cumple su cometido sin más. A veces se observan comportamientos un tanto desconcertantes con cambios abruptos en el nivel del contrincante o fallos incomprensibles en bolas fáciles, pero en general los partidos se disfrutan y se consigue el objetivo. Sorprende encontrar algunos bugs como el que se produce en determinados calentamientos previos al partido en los que el contrincante no es capaz de devolver ni una sola bola.

 

El modo práctica no podía faltar. Es el ideal para empezar a cogerle el truquillo al juego o para calentar antes de ponerse en serio. Parece un modo obligado y sin mucho aliciente, ya que básicamente te ponen delante a un robot que, literalmente, no falla una sola bola. Y sin embargo, en contra de lo que pudiera parecer, resulta un modo tremendamente placentero. El simple hecho de pelotear tranquilamente, dándole recorrido al brazo, sin presión, sintiendo como le imprimes más velocidad al intercambio de golpes poco a poco, como vas ganando precisión en el golpeo, ahora a la derecha, ahora a la izquierda, ahora las tiro altas y ahora con efecto. Todo funciona demasiado bien. Tengo que reconocer que la sensación de enganchar un intercambio de, fácilmente, 30 o 40 golpes seguidos es simplemente genial.

 

 

La inclusión del modo online supone sin duda un escalón más en este tipo de juego donde las cotas de diversión alcanzan un nuevo nivel. Ya sea con un amigo o con un contrincante buscado al azar por el juego, poder identificar claramente gestos humanos en un avatar virtual es algo que nunca dejará de sorprenderme. Las dinámicas y estrategias de juego se redefinen por completo y el juego se vuelve tremendamente divertido. Puedes jugar con saques cortos, abrir ángulos, buscar y explotar el lado malo del rival, en definitiva convertir la experiencia en algo aún más real si cabe. Actualmente existe crossplay con Rift y Vive, lo cual asegura una mayor base de usuarios. En mi caso nunca he tardado más de un minuto en encontrar un rival contra el que jugar. Lo que sí que hay que tener en cuenta es que, como es lógico por otro lado, el ping de los dos jugadores determinará la calidad de la experiencia. No siempre es fácil encontrar un jugador con una buena conexión y quizá sea aquí donde encontremos más dificultades para disfrutar del online. En cualquier caso, la mejor opción será siempre jugar con amigos de nuestra misma región tal y como el propio juego nos recomienda.

 

Ping Pong Quest

La versión analizada del juego es la recién aparecida para las Oculus Quest, lo cual requiere que añada algún comentario específico asociado al propio visor. Como ya se podía intuir el concepto wireless vuelve a ser un punto diferenciador. Quizá un juego de tenis de mesa no parezca el juego más indicado para explotar esta cualidad pero conforme empiezas a sentir la libertad de movimientos que te otorga, el no tener ni un solo cable, te das cuenta de lo alto que apunta este visor. Para poder disfrutar del juego diría que hace falta un mínimo de 2m de movimiento lateral, aunque lo ideal sería poder llegar a 3. Si se dispone de ese espacio notaremos un salto en inmersión muy alto, ya que nuestros movimientos se asemejarán de forma definitiva a los que haríamos en una situación real. Cuando realmente consigues interiorizar que no estás atado a nada, a mi aún me cuesta, y que ningún cable se te va a enredar en el mando o en la pierna, es cuando el disfrute de este juego alcanza cotas muy elevadas.

 

 

A nivel gráfico el juego ha sufrido un mínimo downgrade en comparación con otras versiones. Las localizaciones son ahora más simples en contenido y han desaparecido ciertos efectos de luz como el de la trayectoria de la bola. No pasan de ser meros detalles que no afectarán para nada a la experiencia de juego donde lo realmente importante son las geniales físicas en las que todo se basa. Por otro lado, el tracking se comporta genial y, mientras no queramos devolver bolas por debajo de las piernas, todo va a funcionar muy bien.

 

Donde quizá haya notado alguna limitación mayor es en los 72Hz de refresco del visor. No es que sea muy molesto ni que limite la experiencia de juego, pero teniendo en cuenta que vamos a estar siguiendo con la mirada una pelotita durante mucho rato y que esta puede acabar desplazándose bastante rápido, cualquier herzio extra que podamos sumar siempre sería bienvenido.

 

CONCLUSIÓN

Racket Fury es un juego muy divertido basado en unas físicas geniales. Es una pena que con estos buenos cimientos no se haya construido algo más completo a su alrededor en modo de torneo o carrera que suponga un aliciente potente para alargar las horas de juego. El modo online acude al rescate y, siempre que la calidad de conexión lo permita, le otorga ese plus necesario para convertirlo en un juego recomendable. La característica inalámbrica de las Quest brilla de nuevo en esta ocasión ofreciendo, con el espacio necesario, un extra en inmersión muy atractivo.

 

El juego ha sido analizado en Oculus Quest.

+ Físicas geniales, sensaciones muy reales

+ Pelotear relajadamente

+ Partidas online

- Modo carrera muy simple, todo el contexto del juego es muy sencillo

- IA justita

6,8 "Bueno"
VRGameCritic

Comentarios (4)

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  • cbas_theor

    cbas_theor

    Visores

    Oculus Rift
    Lo tengo en más cv1 y en las Quest, me gusta mucho más en las rift, va más fluido y se siente más natural en las Quest se siente raro.
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  • cercata

    cercata

    Visores

    Oculus Rift
    PlayStation VR
    Oculus Go
    Oculus Quest
    Yo lo tengo solo en las GO y flipo, como con 3DoF se puede hacer un juego de ping pong que mole tanto, aunque se ve que va muy chetado.

    Para PC tengo el Eleven, a ver si al final tiene cross-buy con Quest.
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  • davilonmogollon

    davilonmogollon

    Visores

    HTC Vive
    cercata:Yo lo tengo solo en las GO y flipo, como con 3DoF se puede hacer un juego de ping pong que mole tanto, aunque se ve que va muy chetado.

    Para PC tengo el Eleven, a ver si al final tiene cross-buy con Quest.


    En Quest no se como irá, pero en PC me gusta mucho más el Eleven table tenis. Lo veo mucho más parecido a la realidad.
    Por cierto, si alguien quiere algún partido, tengo el mismo nick en Steam.
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  • Buena review. Concuerdo en lo divertido que me resulta el Racket Fury. Me lo paso genial. El problema de no tener un modo torneo hacer que sea un juego al que llegas a un punto y luego ya no te da ganas de seguir. La realidad es que me gusta mucho el ping-pong  y entonces, al menos para mi que soy bastante competitiva, me hubiera gustado que tenga esa opción. Saludos

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