Track Lab: ANÁLISIS

Analizamos el nuevo videojuego de creación musical desarrollado por Little Chicken Game Company en exclusiva para PSVR.

27 AGO 2018  14:00

gopozgon

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Track Lab: ANÁLISIS

¿Videojuego o herramienta musical?

Después del notable CoolPaint VR de Wildbit Studios en el que pusieron a nuestra disposición un lienzo virtual en 3 dimensiones, el estudio Little Chicken nos trae de forma exclusiva a la Realidad Virtual de Sony este nuevo título con un enfoque de creación similar, pero donde no crearemos modelos en 3D como en CoolPaint (es digno de ver lo que han conseguido algunos usuarios con este título), sino que en este caso lo que crearemos será música, y al igual que ocurría en la aplicación de dibujo, escucharemos desde canciones que podría firmar un simio descontrolado aporreando latas, hasta otras que seguramente podrán alcanzar un gran nivel en las manos adecuadas gracias a las amplias posibilidades que el título nos ofrece.

 

 

Nuestra mesa de trabajo

El juego nos pide nada más comenzar que seleccionemos si vamos a jugar de pie o sentados. Personalmente veo cansada una sesión de creación en pié, así que yo decidí jugarlo sentado en todo momento sin muchos problemas, algo facilitado por la opción que da el juego de subir o bajar nuestra mesa de trabajo para adecuarla a nuestras necesidades.

Aún así, he echado en falta poder subir la mesa un par de puntos más para asegurar un correcto tracking sentado, cuando usamos los elementos más bajos, pero nada que no se pueda solucionar ajustando unos milímetros la cámara, tras lo que nos pudimos hacer al manejo rápido e intuitivo del juego con los mandos Move sin ningún problema.

 

 

Visualmente no hay mucho que decir, estás dentro de una especie de entorno futurista con tu mesa de trabajo y una cuadrícula frente a ti que puedes desplazar a izquierda y derecha para “componer” tu canción, a base de colocar pulsos de luz, elementos y samples en ella. Un aspecto visual impactante no es la meta de este juego, pero la definición es buena y el entorno no molesta, por lo que no podemos decir nada malo más allá de su simpleza y de la falta de variedad en el fondo.

A destacar -ya que no es tan habitual- que el título tiene los pocos textos explicativos traducidos al castellano, por lo que no existirá esta limitación en Track Lab, pese a que no son textos vitales para entender el juego, ni mucho menos.

 

Conociendo las mecánicas

Desde el menú principal tendremos la opción de entrar a cara de perro directamente al modo principal de creación libre y quedar abrumados y confundidos con las múltiples opciones, o mejor seguir el camino más lógico y pasar primero por el modo donde deberemos superar desafíos a través de 4 estilos de música con 3 niveles de dificultad y 8 pequeños puzles cada uno, que una vez superados desbloquearán el siguiente nivel. En total tendremos un total de 96 pequeños puzles con los que poder pasar algunas horas antes de saltar al núcleo del título con la creación libre.

 

En cada puzle tendremos frente a nosotros uno o varios pulsos de luz que viajarán por un camino predeterminado y generarán notas de música al pasar a través de unos orbes mientras rebotan contra paredes, se desdoblan al pasar por un elemento concreto, ganan o reducen velocidad y otras acciones en función de cada escenario y los elementos que se usen en él.

Para superarlo debemos colocar con los Moves los elementos que ponen a nuestra disposición en cada desafío, ayudando a la luz en su camino a través de cada orbe hasta llegar al punto o los puntos finales fijados en cada escenario. En algunos casos tendremos uno o dos elementos que colocar, y en niveles más avanzados, podrán ser más de diez los que tendremos que situar en el lugar adecuado para guiar a la luz y construir el ritmo correcto llevándola a su destino.

 

 

Conforme vamos guiando el pulso de luz por el camino correcto, notaremos que el ritmo va ganando sentido hasta que conseguimos superarlo, cosa que se consigue al principio en pocos segundos, pero conforme sube la dificultad nos obligará a pensar bastante más el lugar dónde debemos colocar cada elemento.

 

En definitiva, este modo no deja de ser uno claramente enfocado a que nos hagamos con el uso de las distintas herramientas que posteriormente podremos usar en el modo libre, donde aún así todas aparecerán desbloqueadas desde el primer momento para no limitar a los valientes que salten directamente a este modo sin pasar por este tutorial camuflado de juego de puzles; que gustará y se hará corto para los amantes de los puzles, y probablemente pasará rápidamente a segundo plano para aquellos con ansias de aprovechar el modo de creación sin pasar mucho tiempo con los puzles.

 

Conforme vamos superando los niveles de dificultad de cada estilo, desbloqueamos ritmos que posteriormente podremos usar en el modo libre, ya sea para modificarlos a nuestro antojo, mezclarlos con otras creaciones propias 100% originales o hacer lo propio con algún otro ritmo predefinido de los muchos desbloqueados por defecto en este modo de creación, de estilos tan dispares como el hip hop, techno, trap o el rock.

 

Hora de crear nuestra propia música

Una vez metidos en faena creativa ya todo depende de la pericia o imaginación musical de cada uno, y mientras que como decíamos seguramente saldrán de Track Lab melodías electrónicas muy buenas de gente con ese don y paciencia para componer con el título, aquellos con menos paciencia que quieran tener en unos minutos algo digno de ser mezclado por David Guetta, una base que acompañaría a los Cypress Hill en alguno de sus temas o algo que nos recuerde a Led Zeppelin, quizás se frustren al ver que se necesita algo más que ganas de hacer algo bueno para realmente hacerlo.

 

Esto no quiere decir que las herramientas sean difíciles y que se necesiten conocimientos musicales avanzados para hacer temas aparentes, y probablemente nada más empezar, cuando crees tu primer loop con 4 elementos que hagan viajar la luz a través de ellos, coloques 4 notas de percusión que provoquen un ritmo al pasar la luz y lo acompañes con alguna otra nota, riff de guitarra u otra melodía de entre las disponibles; Track Lab te podrá hacer creer que eres mejor músico de lo que realmente eres, y eso tiene mucho mérito en un juego como este, pero es innegable que es un título que nos invita a pasar una buena cantidad de tiempo con él si queremos conseguir algo digno de mostrar; por lo que aquellos que busquen diversión rápida, seguramente no la encuentren aquí, algo a lo que quizás esté más enfocado el reciente Electronauts de Survios.

 

 

Además de los múltiples elementos para guiar las notas y componer nuestra “pintura musical”, tendremos una buena cantidad de sets en función del tipo de música que elijamos, donde podremos usar diferentes notas de piano, riffs de guitarra, voces, scratches, percusión, cambios en el tempo, así como usar varias herramientas de efectos propios de un DJ para nuestras sesiones en vivo.

Todo este conjunto de opciones hacen de Track Lab un título muy completo con una gran cantidad de herramientas disponibles para todos aquellos que quieran disfrutar pasando el tiempo creando música.

 

Una pega bastante importante la hemos encontrado a la hora de guardar tus creaciones una vez terminadas, cosa que puedes hacer en la biblioteca para posteriormente mezclarlas en tus sesiones con el resto de tus temas, pero que no podrás exportar o compartir con otros usuarios más allá de compartir el video de la partida en Youtube.

 

CONCLUSIÓN

Track lab es un “juego-herramienta” algo difícil de analizar si lo comparamos con la gran mayoría del resto de títulos que pasan por nuestras manos en ROV y podemos evaluar a través de muchos aspectos como la duración, aspecto técnico, variedad o locomoción.

Aquí poco de eso importa, ya que la valoración de casi cada aspecto de Track Lab depende casi exclusivamente de cada jugador y su afán o ganas por crear canciones que luego puedas mostrar orgulloso a tus amigos.

Lo que sí podemos decir es que el título pone frente a ti una gran cantidad de elementos para que seas capaz de sacarle un gran partido a tu vena musical creativa, pero es innegable que el juego necesita de cierta paciencia, y si además tienes un buen sentido del ritmo y gusto musical seguro que lo disfrutarás aún más.

 

El juego ha sido analizado en una PS4 PRO.

+ Gran cantidad de elementos de creación

+ Desafíos en el modo de puzles

+ Posibilidad de crear música digna de forma relativamente sencilla

- Probablemente se podrían haber añadido más puzles a parte de los 96 actuales

- Falta de opciones a la hora de guardar o compartir tus creaciones

- Que no tengas mucho tiempo y/o paciencia

6,7 "Bueno"

Comentarios (1)

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  • sellocpr

    sellocpr

    Visores

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    PlayStation VR
    Si se pudiera exportar la música, estaría bastante bien... Un lástima porque parece un buen editor musical
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