No Heroes Allowed - PSVR: ANÁLISIS

Dominar el mundo desde la perspectiva del mal siempre tuvo su encanto. Estrategia en tiempo real accesible y desenfadada es lo que nos ofrece este "first party" exclusivo para PSVR.

15 DIC 2017  11:50

HenryCO

5 comentarios

No Heroes Allowed - PSVR: ANÁLISIS

Diversión monstruosa

Es posible que a alguno le suene este No Heroes Allowed de épocas pasadas. Y es que esta franquicia de Sony nos dejó su primer juego allá por el 2009 para PSP bajo el nombre de What Did I Did to Deserve This, My Lord?, o más recientemente Puzzles & Dragons para PS Vita. Lejos de los planteamientos de aquellos títulos,  la serie da ahora el salto al mundo virtual y se une a títulos como Tethered o Korix en la lista de opciones disponibles para el visor de Sony en el género de la estrategia en tiempo real. Desde una perspectiva distendida y con unas buenas dosis de humor, No Heroes Allowed nos propone un juego relajado y con un enfoque diferente como principal argumento para llamar nuestra atención.

 

 

Esta vez nos toca  ser los malos del cuento y la verdad es que el cometido mola bastante. Asumiremos el papel del Dios de la Destrucción con el único objetivo de sembrar el terror allá donde vayamos. Para garantizar el éxito de nuestra misión contaremos con la incansable colaboración de Badman y su hija Badmella que, casi siempre en clave de humor, nos guiarán a través de los tutoriales y nos echarán un cable allá donde lo necesitemos.

 

Visitaremos un total de 15 mapas con ambientación medieval y estética al más puro estilo Spyro The Dragon. Antes de nuestra visita lucirá el sol, reinará la felicidad y los heroes de brillantes armaduras andarán a sus anchas por prados y praderas con absoluta tranquilidad. Nuestro objetivo será ni más ni menos que esparcir el mal rollo por todos los rincones del lugar.  A base de crear hordas de  monstruos tendremos como objetivo final capturar el castillo del rey, y si por el camino nos hemos merendado a algún que otro héroe local pues mejor que mejor.

 

 

El juego ofrece la típica perspectiva elevada desde la que, como buen Dios que somos, podremos controlar a golpe de vista todo lo que suceda en el escenario. Si bien el juego nos propone jugar sentados nada nos impide movernos libremente para optimizar nuestra visión de la jugada o contemplar el detalle del escenario o de alguno de los modelos. Podremos fácilmente rotar sin problema todo el diorama para ver los detalles de los rincones más alejados o centrar nuestra visión allá donde ocurra la acción.

 

El DualShock es el método de control elegido y se nos representará flotante en el juego junto con alguna que otra funcionalidad extendida para acabar conformando un sistema de control muy correcto. Las 3 primeras fases están planteadas a modo de tutorial en las que se nos guiará a través de las mecánicas básicas de funcionamiento, gestión de recursos y personajes.  A pesar de la gran cantidad de texto a leer y los esfuerzos por transmitir los mensajes claros, no siempre es fácil, no será hasta que entremos en materia cuando realmente interioricemos de qué va el asunto.

 

The Food Chain

Como ya hemos comentado, nuestro objetivo en cada uno de los escenarios será conquistar el castillo del Rey el cuál está ubicado normalmente en el extremo opuesto a nuestra posición inicial. A partir de la típica fuente de recursos, representada por arbolitos estratégicamente colocados por el mapa, deberemos hacer crecer nuestras tropas. Como buenos dioses del mal nuestro ejército estará compuesto por criaturas acordes a nuestra maléfica condición. Desde pequeñas babosillas hasta esbeltos dragones, pasando por abejorros o brujillas voladoras, nuestros lacayos irán marchitando todo signo de luz y alegría bajo sus pies.

 

Pero la gran novedad reside en el planteamiento de crecimiento de tropas que se ha utilizado. El conjunto de monstruos que podamos crear funciona como un ecosistema en si mismo en el cuál deberá existir un equilibrio entre la oferta y demanda alimenticia. Al igual que en la vida real, el bicho grande se come al pequeño y un desequilibrio en alguna de las partes de la cadena alimenticia puede provocar la proliferación de alguna especie sobre otras o incluso la desaparición de todo el ecosistema.

 

 

Efectivamente, nuestras tropas se comen unas a otras y solo de este modo podrán crecer y hacer viable la aparición de criaturas más fuertes. En términos prácticos deberemos tener presente permanentemente el orden de la mencionada cadena alimenticia para ir creciendo nuestra tropas de forma ordenada y sostenible. Si una criatura, en el escalafón que sea, pasa hambre o se queda sin sustento alimenticio acabará muriendo. A no ser que actuemos con rapidez para suplir las carencias oportunas se producirá un efecto dominó de devastadoras consecuencias para el resto de las especies.

 

Esta aproximación resulta ciertamente original y llamará poderosamente  nuestra atención en los primeros compases del juego. Asistiremos con cierta perplejidad al engullimiento colectivo entre criaturas y experimentaremos una maléfica satisfacción al ver como crecen y se multiplican como consecuencia de estas acciones. En el entendimiento de la mecánica de juego reside gran parte del encanto de este título. Será muy entretenido jugar a las comiditas y ver que ocurre cuando pongo a este tipo de monstruo cerca de este otro al que parece que le suenan las tripas.

 

 

Sin embargo también hay que dejar claro que la profundidad de esta simulación de ecosistema es ciertamente limitada  y, aunque en un principio resulta muy original, rápidamente automatizaremos unas mecánicas de crecimientos estables sobre las que construir un ejército potente. El juego tampoco pretende en ningún caso poner encima de la mesan ninguna mecánica compleja más allá de la originalidad del planteamiento.

Fusiones y Evoluciones

Para darle aún más gracia al asunto tenemos la posibilidad de fusionar o combinar varios tipos de monstruos para generar otros nuevos con capacidades aumentadas. La fusión deberá hacerse durante la partida usando monstruos ya creados. Para ello tan solo será necesario seleccionar todos lo que deseemos, sacudir el mando y guala!!, nuestro nuevo engendro estará listo. Esta posibilidad aumenta significativamente el número total de bichitos disponibles y refuerza la vertiente estratégica del juego.

 

 

De forma adicional, conforme vayamos acabando misiones de forma exitosa, iremos consiguiendo puntos de evolución. Como no podía ser de otro modo podremos canjearlos en evolucionar nuestros monstruitos básicos para obtener mayor potencia de aterramiento desde el principio de la partida.

 

Como ya ocurriera con otros juegos del género, la VR le sienta de maravilla a la estrategia en tiempo real. El efecto maqueta resulta realmente agradable y la posibilidad de tener una perspectiva global de todo el tablero sin duda es es todo un acierto. Aunque visualmente todo se apoya en un diseño sencillo, los modelos presentan un buen acabado y una nitidez más que destacable a través del visor.

No Spanish Allowed

Lamentablemente el idioma juega un papel no menor en este título y hay que ser consciente de que todos los diálogos están en inglés sin posibilidad de poner subtítulos. Por un lado deberemos leer bastante en las secciones iniciales, precisamente donde se nos enseña la mecánica del juego. Por si no fuera poco la, por momentos, abrumadora cantidad de textos flotantes en los tutoriales iniciales, nuestros compañeros inseparables de viaje, Badman y Badmella, no pararan de hablar en ningún momento del juego.

 

No es que no podamos jugar al juego sin saber inglés, pero sin duda parte de su planeamiento jugable e inmersivo está basado en las conversaciones jocosas y constantes de nuestros compañeros de aventuras. Si no somos capaces de integrarnos en ellas las acabaremos transformando en un ruido de fondo que acabará molestándonos bastante.

Conclusión

No  Heroes Allowed es un juego de estrategia sencillo y accesible para todo el mundo. Por su planteamiento parece más orientado a un público infantil o a profanos en el género. A diferencia de otros títulos similares, la mecánica de juego acaba resultando un tanto simple dejándonos la sensación de que se le podía haber sacado mucho más partido. Quizá un toque un poquito más adulto o un pelín más profundo en sus planteamiento estratégicos hubiera conseguido aumentar el abanico de potenciales compradores.

 

En cualquier caso, el enfoque malvado y el planteamiento de la cadena alimenticia para popular nuestras tropas resulta bastante original y sin duda nos harán pasar un buen rato a lo largo de sus 15 niveles y las 6 horas que aproximadamente cuesta superarlos. Gráficamente el juego luce muy bien y en todo momento disfrutaremos contemplando los numerosos detalles que esconden sus niveles. Se echa fuertemente en falta un modo versus online y, cuando menos, unos subtítulos que acompañen a las numerosas conversaciones y textos existentes por todo el  juego.

+ Apartado gráfico

+ Planteamiento original

+ Ser malo mola

- Todo en inglés sin subtítulos

- No demasiado profundo

7 "Muy bueno"

Comentarios (5)

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  • Supongo que es una errata; habéis puesto "No More Heroes" un par de veces en vez de "No Heroes Allowed!". Saludos!
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  • gopozgon

    gopozgon

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    PlayStation VR
    Típico juego que pasa totalmente desapercibido (Menos en japón tengo entendido) y oye, igual si un día lo ponen de oferta lo pruebo, porque he leído cosas aquí que me llaman la atención.
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  • HenryCO

    HenryCO

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    Gracias. Corregido.
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  • Gracias por el análisis y la información. A mí este tipo de juegos me gustan mucho. Uno que también es un tesoro por descubrir es Dino Frontier (para mí el mejor de este género en VR). En mi experiencia se agradece en este tipo de juegos que sea agradable de jugar y no demasiado complejo para disfrutar de nuestras acciones en esto que a veces llamamos estrategia “modo dios”. Va en esa línea? Te obliga a hacer las acciones rápido penalizando los fallos? En Tethered (otro grande) pasa esto y conforme juegas niveles avanzados la cosa se pone realmente difícil.
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  • HenryCO

    HenryCO

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    Sin duda en este juego tienes que actuar rápido. Cuando crees que tienes un ecosistema de monstruos estable y de las proporciones adecuadas para seguir aumentándolo, llega un ataque enemigo y te destruye algún eslabón intermedio. En ese momento tienes que replantearte de nuevo tus tropas, incluso decidir sacrificar algunas para asegurar la subsistencia de otras. Nunca llega a ser algo demasiado complejo, peor sin duda no puedes despistarte.

    El modo Dios es casi literal en este caso (Dios de la Destrucción), no solo por la perspectiva sino por una serie de "poderes" absolutos que tienes sobre toda la acción y que puedes ejercer cuando te plazca.
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