Manifest 99: ANÁLISIS

Un tren que nos lleva a otro mundo. En un rumbo donde no controlamos su destino. ‘Manifest 99’ nos pone en el plumaje de un ser oscuro, que recorre un personal viaje por la vida de otros animales. Aquí te contaremos que tal es el trayecto por este mundo de colores planos y personajes sombríos.

Disponible para Rift, Vive, OSVR y PSVR (Store USA, por el momento).

17 SEP 2017  12:27

ddbspawn

2 comentarios

Manifest 99: ANÁLISIS

Esto no es un videojuego

La realidad virtual nos ha abierto las puertas a un mundo nuevo que nos provee de muy diversas experiencias. Es una herramienta revolucionaria que ha permitido a ciertos creativos experimentar en nuevos pastos artísticos. No solo gente que ha desarrollado sus carreras en el mundo del videojuego, sino también creativos que han evolucionado desde sus personales inquietudes profesionales dentro del terreno audiovisual.

 

Y este es el caso de 'Manifest 99', una experiencia audiovisual donde asumimos un papel bastante pasivo, siendo nuestras interacciones limitadas a una simple mecánica; apuntar con nuestra cabeza para seguir avanzando en la historia.

 

Tranquilo, no llegaremos a tener tortícolis. 'Manifest 99' solo dura 20 minutos.

 

Toda historia tiene su principio.

Cogidos de los ojos

Nada mas nos colocamos las gafas de VR (en este caso las Oculus Rift) nos encontramos con el logo del estudio desarrollador, Flight School, un estudio formado por jóvenes creativos que se han labrado una interesante trayectoria en el ámbito cinematográfico. Y eso se nota en los siguientes minutos, pues como experiencia audiovisual que ‘Manifest 99’ es, no hay ningún menú inicial que nos de la bienvenida. Nada que nos ayude a configurar la futura experiencia.

 

En este “aquí te pillo aquí te mato”, nos encontramos con un impás tal vez buscado. No sabría decir, pero en un primer momento del juego, los desarrolladores juegan con nuestra intuición, con que podamos imaginar cual es la mecánica básica motor del juego.

 

Si no estamos demasiado densos el día que probemos esta experiencia, podremos darnos cuenta rápidamente que para avanzar tendremos que coincidir nuestros ojos con los de unos cuervos que irán poblando la pantalla.

 

Y ahí queda todo lo que tendremos que hacer durante los 20 minutos que dura 'Manifest 99'. En algún momento podremos “enfocar” un objeto que encontremos en el trayecto. Estos limitados items nos darán información (en un fácil ingles, aunque tranquilos los que no os mováis bien con este idioma por que el resto no tiene diálogos y todo se entiende perfectamente) sobre la historia principal, aunque no nos ayudarán a avanzar en ella.

 

Una vez que estamos montados en el tren, aparecen los primeros fantasmas de 'Manifest 99', y no solo me refiero a los animales que enriquecen el relato como si de una historia de ‘Blacksad' se tratase. Estoy hablando de su principal carencia. A diferencia de otras experiencias similares (para que os hagáis una idea, podría acercarse a 'The Raven', que tenéis de forma gratuita en la tienda de Oculus), 'Manifest 99' nos deja en un papel demasiado secundario.

 

Hermano Oso.

Meros espectadores

Su mecánica simple y directa, nos hace movernos por el escenario. Pero este proceso no consigue ni mucho menos que nos sintamos integrados en el relato. Podríamos contar con los dedos de las manos los momentos donde nos sentiremos totalmente inmersos en el. Son breves y sobre todo demasiado aislados.

 

Ésto, como no podría ser de otra manera tratándose de un producto de realidad virtual, afecta muy negativamente a nuestra valoración final del relato.

 

En otros productos afines, los desarrolladores entienden que si limitas el control del jugador/espectador, o incluso lo eliminas, al menos debes de potenciar su inmersión en la historia. Pero aquí, nuestro punto de vista es el principal talón de Aquiles de ‘Manifest 99’. Es variable en localización, gracias a esa enmascarada teletransportación y, ademas, nos trasladamos al interior de unos cuervos. Por motivos más que obvios, no se lo que es estar en el cuerpo de un cuervo (ni ganas) pero dudo mucho que sea lo que ‘Manifest 99’ nos hace creer ser. Nuestro movimiento de cabeza sigue siendo muy humano. Tal vez tendrían que haberse fijado mas en lo que la gente de Ubisoft hizo para ‘Eagle Flight’...

 

Esa falta de integración en el relato, y su corta duración de 20 minutos, hace que sea complicado sentir cierta afinidad con lo que se nos está contando. Y si encima fuera interesante…

 

Una breve despedida.

En busca de la redención

No podemos contar demasiado de la historia. Realmente nuestra misión no es desvelar aquello que los desarrolladores liberan con cuentagotas durante la experiencia. Pero digamos que no han inventando la fórmula de la Coca Cola con ella. No es ni mucho menos el proceso que experimentamos con 'Rime', una verdadera obra maestra que iba desvelando sus cartas a lo largo del relato y que nos dejaba conmocionados con su sorprendente desenlace. Aquí la historia es mucho mas mundana y sobre todo naif.

 

Sorprende que un envoltorio tan oscuro y trabajado, esconda un interior tan simple, inocente y si me lo permiten, tan poco elaborado. En este nivel es totalmente decepcionante.

 

En cambio, la redención de ‘Manifest 99”, experiencia que a esta altura de mi análisis esta anclada en el infierno del olvido mucho me temo, viene dada gracias a lo que a buen seguro os habrá atraído si habéis visto algo antes; su impresionante dirección artística.

 

Pues sí, estamos ante un producto que destaca realmente por su cuidada presentación artística. En esta línea lo equipararía con el bellísimo ‘Dear Angelica’. Un contundente envoltorio que maravilla por sus ocres colores planos y por su brillante y estilizado diseño de personajes. En especial el del Oso y la Lechuza.

 

Añadimos también a este sobresaliente conjunto artístico, un excelente uso de la música (más que del sonido) obra de Barret Lewis, aproximándose a tonalidades muy cinematográficas y proveyendo al conjunto de una conceptualización superior.

 

Conclusión

Os reconozco que fue ver ‘Manifest 99’ en la tienda de Oculus y tener cierta atracción por esta experiencia. Pero una vez que la he vivido, me siento ciertamente decepcionado.

 

Nos pasa cuando vemos ciertas películas, principalmente aquellas de directores como Tim Burton, que se centran excesivamente en un apabullante departamento de arte pero a la vez están dando de lado lo más importante de cualquier producto de ocio; la historia.

 

Ademas, la no muy acertada elección de nuestros distintos puntos de vista, al seleccionar unos puntos preestablecidos de teletrasportación, nos sacan de una mas que necesaria integración para vivir con más intensidad ciertos importantes momentos que finalmente quedan totalmente diluidos y sin intensidad.

 

No quiero defenestrar totalmente a 'Manifest 99’, por que quiero valorar en su justa medida el tremendo trabajo artístico que hay detrás. Y por eso mi nota no es más reducida. Además, la historia, aunque nada del otro mundo y bastante trivial, esta bien cerrada y nos entrega un relato personal que, al menos, la compañía desarrolladora se ha molestado en dotar de un sabor único y original.

 

Eso sí, encontrareis otras experiencias similares y en muchos casos gratuitas, mucho más interesantes que este 'Manifest 99'.

5 "Aceptable"

+ Una excelente dirección artistica.

+ La música de Barret Lewis.

- Querer dotar de cierto secretísimo trascendental a una trama que se desvela simple e intrascendente.

- La inmersión. Lo peor de la experiencia.

Comentarios (2)

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  • Hombre, Tim Burton no pasa por su mejor momento creativo, pero creo que en la mayor parte de sus películas además de estética hay historia, buenas historias además. No creo que sea el mejor ejemplo de director de cine más preocupado por el envoltorio que por la narrativa. P

    Y eso de que lo más importante de cualquier producto de ocio es la historia es directamente FALSO, y más en el mundo de los videojuegos.

    ¿Le hace falta a Mario kart (Tetris, Doom...) contar una historia para ser divertido?


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  • De hecho los "juegos" no tienen historia. Ni el ajedrez. ni el parchis, ni las chapas, ni el escondite, etc... Que en el mundo de los videojuegos lo queremos enriquir con una historia? pues dale.. pero muchos no dejan de ser peliculas interactivas y no tanto un juego.
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