Chess Ultra - PSVR: ANÁLISIS

Ripstone nos trae la secuela de su Pure Chess en lo que pretende ser una de las implementaciones más realistas de un juego de ajedrez hasta la fecha. ¿Supondrá la llegada de la VR a este manido género algo diferenciador? Disponible para PSVR, Oculus Rift y HTC Vive.

17 AGO 2017  12:12

HenryCO

5 comentarios

Chess Ultra - PSVR: ANÁLISIS

¿Una partidita?

Desde aquellos ya lejanos y míticos Battle Chess o Chessmaster, los juegos de ajedrez han venido acompañando a todas las plataformas de ocio digital que podemos recordar hasta la fecha. Con mayor o menor fortuna, el tablero y sus 64 casillas han sido implementados con diversos estilos y concepciones, desde las más realistas hasta las más rocambolescas y exóticas, pero siempre explotando al máximo todas las posibilidades que el juego de mesa más famoso del mundo puede ofrecer.

 

Con semejante empecinamiento histórico, no es de extrañar que vengamos disfrutando desde hace bastante tiempo de  muy buenos juegos de ajedrez, tanto en consolas como en ordenadores. La capacidad de cálculo hace años que no supone un problema para generar una IA capaz de derrotar a campeones mundiales, y a nivel gráfico, pues... el tablero es lo que es y da para lo que da. Así que la pregunta es ¿de verdad queremos seguir jugando al ajedrez en una consola de última generación?

 

En esta ocasión puede que tengamos una razón de peso para pensar que se le he ha dado una vuelta de tuerca al género, y es que Ripstone nos trae este Chess Ultra totalmente compatible con todos los HMDs del mercado. Veamos cómo le sienta la VR al género y si consigue suponer un aliciente suficiente como para generar de verdad una mejora cuantitativa respecto a todo el ajedrez que venimos jugando desde hace décadas.

 

Modos de juego y opciones

Chess Ultra ofrece un amplio número de modos de juego donde sin duda todo tipo de jugador encontrará un lugar en el que encontrarse cómodo. Para los que estén empezando y no sepan diferenciar una torre de un alfil, el juego ofrece también un completo set de tutoriales en los que se nos instruirá convenientemente en los movimientos básicos de manera progresiva e intuitiva. Queda claro que no hay que tener ningún conocimiento previo sobre las reglas del  juego para poder hincarle el diente a este título, que resulta accesible a cualquier profano en la materia.

 

Por otro lado, tenemos la opción de Partida Única en la que, como su propio nombre indica, podremos disputar una partida simple. Deberemos elegir entre cuatro localizaciones distintas y seleccionar entre la IA del juego como oponente, un amigo en local o buscar un contrincante online. El juego usa el ranking Elo para graduar la dificultad de nuestro adversario y nuestro propio nivel. Los jugadores experimentados y familiarizados con este modo de graduar la dificultad encontrarán sin duda en esta característica un muy buen punto a favor al poder encontrar rápidamente el nivel adecuado. Destacar que es posible activar el cross-platform a la hora de buscar partidas online. El juego nos permite elegir entre varios tipos de piezas diferentes, desde las clásicas de plástico hasta representaciones realmente historiadas y complejas de las figuras, pasando por otras de cristal, madera o metal. Curiosamente, entre las piezas a elegir nos encontramos con las fichas del juego de las damas, aunque esta modalidad no está disponible para ser jugada en ningún momento.

 

 

Las localizaciones son bastante correctas, y nos transportarán a entornos cuidados y tranquilos donde, sin duda, nos será muy agradable disputar nuestra partida. En todos ellos tendremos una suave música de fondo que nos acompañará durante nuestra partida y que, sin destacar especialmente, cumple con su cometido. Lo deseado en este sentido sería poder poner nuestra propia música, algo que en la versión de consola resulta impensable. Curiosamente se han incorporado algunos sonidos de ambiente, tales como aviones o algún móvil vibrando encima de la mesa, que más allá de la novedad que suponen al principio, terminan molestando más pronto que tarde y acabaremos desactivándolos.

 

Mención especial merece el escenario de Gomorrah, donde jugaremos contra la mismísima Muerte en persona (al menos contra sus huesos) en un entorno un tanto inhóspito. Será ésta la única ocasión en la que nuestro adversario tendrá representación en modo de avatar, en el resto de escenarios y modos las piezas se moverán “solas” sin nadie que físicamente las empuje.

 

 

El modo Torneo nos permitirá incorporarnos a un torneo en curso o crear uno propio, mientras que el modo Desafíos nos invitará a resolver situaciones con condiciones concretas. A parte del típico “jaque en X movimientos” existe la posibilidad de revivir partidas históricas y continuarlas a partir de cierto instante intentando emular a los grandes maestros. Este modo hará sin duda las delicias de los más fanáticos de este deporte.  

Implementación VR

Chess Ultra es totalmente jugable en formato tradicional de pantalla 2D, por lo que resulta especialmente interesante analizar el salto en inmersión que supone ponerse el HMD, así como el esfuerzo en implementación que ha realizado la gente de Ripstone en su versión VR. A estas alturas ya tenemos claro que “virtualizar” un  juego requiere de cierto mimo y dedicación, y no basta simplemente con  abrir el entorno tridimensional al HMD de turno. Veamos hasta qué punto se le ha sacado partido en esta ocasión.

 

Lo primero que llama la atención al iniciar una partida en VR con el HMD de Sony en la manifiesta falta de definición que sufren la piezas del tablero. En un juego donde toda la dinámica de juego se basa en fijar la vista en piezas de un tamaño relativamente pequeño, la falta de nitidez que en otras ocasiones tiene una importancia menor o perdonable, cobra una especial importancia en este caso. En los primeros momentos llega a ser bastante molesto, aunque transcurridos unos minutos no nos quedará más remedio que acostumbrarnos.

 

 

Los entornos están cuidados y ambientan perfectamente bien la partida, sin embargo enseguida notaremos que no podemos interactuar con absolutamente nada que no sean las piezas del tablero. No es que este aspecto sea especialmente negativo, pero resulta extraño no poder echarle el guante a esa taza de café que está al lado de la torre o estampar contra la pared el dichoso móvil que no para de vibrar y desconcentrarnos durante la partida.

 

Se ha optado por la implementación de los PS Move, de modo que nuestras manos aparecerán flotantes sobre el tablero. Podremos agarrar las piezas y desplazarlas en lo que sin duda reproduce fielmente el gesto natural con el que realizaríamos los movimientos en la vida real. Lo que no resulta tan acertado es el modelado de nuestras manos, que resulta demasiado simplón y pudiera parecer que llevamos unos guantes de fregar hinchados. No habría estado nada mal incluso haber podido elegir entre varias formas de manos y tonos de piel.

 

 

Además de todos estos deslices, sin duda el que resulta imperdonable desde nuestro punto de vista es el no haber implementado un avatar para nuestro adversario. La VR trata de inmersión y presencia, y a mí que las piezas se muevan solas me da más "yuyu" que otra cosa. Es este tipo de carencias lo que hace pensar que la VR acaba siendo un modo de juego adicional para un juego pensado para el formato tradicional. Si en el modo offline es doloroso jugar contra “nadie”, es en las partidas online donde realmente queda explícita la oportunidad perdida. Ha quedado claro en otro juegos que un simple avatar representado por cabeza y manos catapulta la sensación de estar compartiendo el entorno virtual con otras personas, pero no será en Chess Ultra donde tengamos esa sensación.

 

El escenario de Gomorrah suple la ausencia de oponente de las demás localizaciones con la presencia de la Muerte. Este personaje ha sido incluido en exclusiva para la versión VR del juego, por lo que es justo reconocer la buena intención de los desarrolladores. Sin embargo sus animaciones y movimientos son pobres y nos dejan con la sensación de que no son suficientes. Unos gestos ortopédicos y alguna que otra macabra carcajada no es exactamente lo que esperaría de mi oponente. Está claro que modelar y animar convenientemente una figura humana es complicado, pero también resulta evidente que la VR merece este tipo de esfuerzos. 

 

A partir de ahí es justo señalar que, lógicamente, el juego ofrece un grado de inmersión muy superior a cualquier otro simulador de ajedrez tradicional, logrando que disfrutemos de la partida sin ningún género de dudas. El correcto tracking y movimiento de piezas hace que tengamos la sensación de estar encima de un tablero de verdad, y el aislamiento inherente al propio HMD completa la ecuación para disfrutar de nuestro momento de paz y concentración sin ningún problema.

Conclusión

Puede que Chess Ultra sea el juego definitivo de ajedrez para pantalla 2D, sin embargo lo que nos interesa en RoV es la realidad virtual, y podemos asegurar que Chess Ultra no es el juego definitivo de ajedrez para VR. Se ha perdido una gran oportunidad de hacer algo realmente interesante  y que suponga un salto cuantitativo con respecto a todo lo jugado con anterioridad. Lamentablemente tenemos la sensación de que la VR no ha sido la prioridad en el desarrollo de este juego. Esto no quiere decir que el juego sea malo, ni mucho menos. Los amantes del ajedrez lo disfrutarán seguro, mejor dicho, segurísimo. Sin embargo, la ausencia de oponentes virtuales, la falta de definición del propio HMD de Sony y algún que otro detalle menor, hacen cuestionable la necesidad de calzarse las PSVR para disfrutar de este título.

6,5 "Bueno"

+ Como juego de ajedrez es muy bueno

- Ausencia de avatar del oponente

- Modelado de manos muy simple

- Falta nitidez en las figuras

Comentarios (5)

Enlace al foro
  • Estimado,
    excelente análisis, pero no me calza con la nota y el "bueno", me puedes indicar los criterios que ponderas?
    gracias
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  • Muy buen análisis como siempre, Henry! Ya son varios los casos de "VR como añadido" a un juego convencional y aunque a veces se hace bien se pierden ciertas sensaciones que nos ofrecen otros títulos diseñados específicamente para VR. Por lo que veo este es el caso. Me gusta jugar al ajedrez pero uno duda si es necesario ponerse las gafas para hacerlo. Tal vez con un título más definitivo que pula todos los fallos inversivos que indicas si lo haga, con éste por ahora me parece que no.
    2 0
  • Pues me parece muy bien que exista un ajedrez decente que se pueda jugar con cualquier adversario desde cualquier plataforma. Buen análisis.
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  • Si te refieres a la relación que existe entre la nota "6,5" y el adjetivo "Bueno" he de decirte que se realiza de forma automática. A cada rango de nota le corresponde un adjetivo concreto de modo que cada uno puede quedarse con lo que más le guste. Sin embargo te pediría que te tomes la nota como algo meramente orientativo. En el cuerpo del artículo es donde está todo desarrollado, lo que me parece mejor y peor, y a veces resumirlo en un único número es ciertamente complicado. Si por lo que sea ha quedado algo poco claro o quieres que aclare algún punto concreto no tendré ningún problema en comentarlo por aquí.

    Un saludo y gracias por comentar.
    6 0
  • Henry, el análisis está perfecto, lo que quería saber era cómo se conformaba la nota, gracias por el trabajo,
    saludos
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