Razer. En busca del accesorio perfecto

17 MAY 2024  14:30

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Razer. En busca del accesorio perfecto

Con la excusa que nos brinda Razer de analizar sus accesorios para Quest 3, investigamos cuál sería el accesorio perfecto para nuestros visores.

Todo empieza por el peso

 

Cuando recibimos los artículos de la compañía singapurense - americana Razer para nuestras Quest 3 (un strap y un interface facial), nos dimos cuenta inmediatamente que no habíamos hecho nunca ningún video sobre ergonomía al estilo de Real o Virtual, esto es, con datos, estudios oficiales y conclusiones que validaran nuestras sospechas acerca de la comodidad o incomodidad de un visor virtual y sus accesorios.

 

 

Porque el camino de un aficionado a los mundos sintéticos inmersivos comienza -siempre- por calzarse en la cabeza un cacharro de medio kilo, apretarse varias cintas y ruedas y rezar para que a la media hora, no te entren ganas de mandar todo aquello al punto limpio.

 

No somos -ni debemos de ser- usuarios coraje. Ya hemos pasado los años más duros donde aceptábamos con una sonrisa los dolores y roces de un equipo pillado por pinzas (literalmente) con dos cinchas mal puestas y un velcro similar a los que llevábamos en las zapatillas Kelme cuando íbamos a sexto de EGB. Hoy, los fabricantes tienen la obligación de realizar estudios sobre ergonomía y ofrecer la mejor de las experiencias si algún día quieren que la VR llegue a ese idílico escenario de millones de usuarios, millones de aplicaciones y millones de dólares llamado mainstream.

 

El mejor visor jamás diseñado desde el punto de vista de la ergonomía. 3kg de chisme colgando de tu cabeza.

 

El peso, el equilibrio, la textura del material que toca nuestra cara o su poder de torsión antes de partirse por la mitad han dado -y seguirán dando- miles de hilos en los foros y grupos de usuarios además de alguna que otra denuncia o desastre empresarial. Porque no hay nada peor que sentir una ligera molestia durante una hora de juego y descubrir, al retirarte el visor, que la marca que te ha dejado el accesorio te va a acompañar un par de horas más.

 

Razer ha entrado en el mundo de la VR por segunda vez después de sus accesorios para Quest 2. Un strap (lo que hace que el visor se sostenga en tu cabeza) y un interface facial (lo que hace que el visor toque tu cara de forma amigable) son sus dos propuestas extras y alternativas a lo que Meta ofrece por defecto.

 

 

Es sabido por todos (y confirmado por Meta mismo) que prefieren bajar el precio de un visor reduciendo la calidad y opciones de sus accesorios que aportar un gran accesorio de salida. Primero te compras el visor y más tarde, a través de sus propios accesorios u otros de terceros, mejoras lo presente hasta que las Quest te queden como si te pusieras una cataplasma calentita y súper cómoda encima de la cabeza. El problema es cuando te pasas de frenada reduciendo el presupuesto y luego tienes que enviarle un facial extra a cada usuario porque el material elegido hace que se les ponga la cara como si hubieran comido un kilo de gambas en mal estado.

 

 

¿Cómo sería el accesorio perfecto? Grandísima pregunta que algunos fabricantes de visores se esfuerzan no hacerse (¿verdad HTC o Apple?). Porque el diseño de los straps e interfaces no es una alquimia de magia arcana, es simplemente escuchar lo que dicen los usuarios y darles lo que piden. Aquí no hay secretos. Si es incómodo, es una mierda. El gran problema radica en que cada usuario tiene un melón diferente como cabeza y lo que le funciona a uno, seguramente otro diga que prefiere los clavos de un cenobita a ponerse ese engendro.

 

 

En esa huida hacia adelante que es portar 500gr en tu cabeza, hemos pasado por mil etapas. Desde straps duros como piedras hasta tiras elásticas de materiales esotéricos. Razer nos propone uno elástico, muy bien construido, con almohadillas internas, velcros de calidad y unas puntadas de hilo propias de una mochila para subir el Anapurna.

 

Los enganches quedan como un guante y en general, las 3 cinchas que la componen dan la sensación de calidad que los 80€ que cuestan deberían de transmitir. Si tu intención es buscar un strap de tres correas que haga que tu visor se pueda guardar en el mínimo espacio posible, seguramente este strap de Razer sea el Maserati del catálogo, a años luz del original de Meta.

 

Dos tipos de usuarios diferentes: al que le gustaría llevar el visor dentro de una bola de pokeball o el que prefiere un baúl con armario ropero.

 

Sin embargo, si algo nos ha enseñado la VR estos años, es que además de la ergonomía, también mola mucho disponer de más batería para tandas largas. Este strap ligero carece de acumuladores y por tanto, es un accesorio que solamente ataca una de esas patas: la comodidad. En mi caso, necesito -sí o sí- más horas y más potencia eléctrica a mi disposición, y esto solamente me lo dará un strap con batería incluida, asumiendo siempre que el peso general aumentará proporcionalmente a los mAh que suministre el acumulador extra.

 

¿Qué dicen los estudios sobre este tema que tanto le preocupa a Ramón? En el video que os dejamos de análisis aportamos 2 de los estudios más interesantes sobre la cuestión. Si no queréis ver un tocho de una hora a lo más Real o Virtual Style, os dejamos por aquí el resultado más importante: "Todo peso detrás (dentro de un límite) ayudará a la sensación de confort general".

 

En el video os explicamos qué quieren decir todos estos valores y por qué son tan importantes.

 

El facial de Razer, por otro lado, aporta eso que el original nunca consiguió (por alguna razón): sellar completamente el espacio de visión de la luz exterior a la vez que nos da un material elástico anti bacterias para que -aunque se te siga quedando la marca de buzo durante media hora- esta no cause más problemas de salud ni salpullidos extraños.

 

 

El FOV que perdemos es irrisorio (sobre 1º) y en general, es un accesorio que merece mucho la pena al mejorar sustancialmente el original. El espacio para gafas de ver sería como el 2º paso en la escala que usa el interface Meta Quest 3 original.