The Last Clockwinder: ANÁLISIS

2 JUN 2022  15:00

AlejandroMontoya

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The Last Clockwinder: ANÁLISIS

The Last Clockwinder propone una experiencia repleta de puzles y emociones. Ponte en la piel de Jules y dale de nuevo vida a un lugar que parecía haberla perdido. Pontoco y Cyan Ventures nos traen un increíble viaje por el espacio exterior. Ya disponible en PC VR y Quest 2.

La torre del reloj necesita un reinicio

The Last Clockwinder es una historia que habla sobre las emociones y los sueños. Jules y Levi viajan con su nave espacial hacia la Torre del Reloj, un lugar repleto de recuerdos para ambos. En su infancia crecieron junto a Edea, la responsable de hacer funcionar correctamente la torre y quien enseñó a Jules y a Levi todo lo que necesitaban saber sobre el oficio, con lo cual la protagonista se convirtió en una especie de aprendiz de la maestra. Pero el paso del tiempo no perdona, y al final muchos de nuestros sueños se convierten en algo que parece muy lejano en el tiempo. Y esa situación le ocurrió a Jules, que decidió abandonar su hogar y probar suerte en el espacio exterior. La vida en la Torre del Reloj requiere mucho sacrificio e impide ver otros planetas y vivir otras experiencias. La dedicación debe ser diaria y constante y no es posible tomarse ningún tipo de respiro o relajación.

 

Por lo tanto, al inicio de la historia nos encontramos con una Jules más adulta que decide volver a la Torre del Reloj al recibir un mensaje telemático de Edea, que la insta a volver una vez más al lugar que la vio crecer. Ella decide volver, acompañada por Levi, pese a sus reticencias iniciales. Le preocupa el estado en el que se pueda encontrar Edea, y en el fondo también le preocupa el funcionamiento de la Torre del Reloj, pues aunque no lo admita, en lo más profundo de su corazón todavía anhela volver a sonreír dentro de esa torre con forma de árbol.

 


 

Levi decide quedarse en la nave y ayudar en todo lo posible a Jules, dándole soporte con llamadas vía radio. Ambos han vuelto a la Torre del Reloj, pero averiguar cómo está Edea y devolver la vida perdida a ese emplazamiento es una misión de la que tiene que encargarse ella sola... y es que hay heridas que es mejor cerrar en la intimidad y en la más absoluta soledad.

 

A partir de este momento comienza un viaje en el que empezaremos a averiguar acontecimientos sobre el pasado de Jules, Edea y Levi y las piezas del gran puzle que supone el argumento de The Last Clockwinder comenzarán a encajar. Su historia es muy humana y pone sobre la mesa temas tan importantes y delicados como el sacrificio que requiere cumplir las metas y sueños, la robótica como sustitutivo de las personas en la mano de obra y la dificultad de olvidar la llamada del pasado.

 

Utiliza tu ingenio para ver florecer de nuevo

Desde el primer momento en el que Jules pisa la Torre del Reloj nos damos cuenta de que estamos ante una propuesta que nos hará pensar. Al inicio de la aventura aprenderemos a movernos (únicamente está disponible el movimiento mediante teletransporte, aunque nos han confirmado que añadirán movimiento libre), a girar (bien podemos hacerlo con el joystick regulando los grados del giro en los ajustes o simplemente girando físicamente para ver qué hay a nuestro alrededor) y a agarrar y lanzar objetos con los gatillos del mando.

 

 

Pero la parte más importante de ese tutorial inicial será sin duda aprender el sistema de creación de robots. En The Last Clockwinder podremos crear un robot con un botón cuya acción podrá tener una duración de 1, 2 o 4 segundos. Durante ese tiempo podremos realizar una acción (por ejemplo agarrar un objeto y lanzarlo o levantar una palanca) que posteriormente el robot repetirá en bucle. De esta forma podremos automatizar tareas en bucle.

 

Imaginemos un puzle en el que tenemos que girar tres palancas simultáneamente. En ese caso deberemos crear dos robots que levanten dos palancas, y si levantamos nosotros la tercera podremos resolver ese puzle. Al principio adquirimos unos guantes que nos permiten atraer objetos. Si en algún momento creamos un robot y no hemos realizado bien la acción que queríamos, será tan fácil como apretar otro botón para eliminar esa copia. La jugabilidad de The Last Clockwinder se basa en el ensayo y error. En determinados puzles nos veremos una y otra vez pensando en cual podría ser la mejor cadena de robots y las acciones precisas que nos harían automatizar esa tarea en el menor tiempo posible.

 

La naturaleza se abre paso

Una vez hayamos superado el tutorial inicial nos adentraremos de lleno en la Torre del Reloj. La torre cuenta con un balcón, desde el cual nos comunicaremos con Levi a través de la radio y descansaremos en la hamaca tras completar un acontecimiento importante de la historia. Tanto el balcón como todos los elementos que se encuentran en el anillo exterior del círculo de la torre se mantienen siempre estáticos, y serán los elementos centrales los que actuarán como una especie de ascensor que dará paso a los diferentes escenarios del juego. En la parte exterior del círculo contaremos con un panel de mando y un elemento similar a un globo terráqueo que actuará como una especie de mapamundi en el que podremos ir seleccionando cada estancia a la que queramos acceder dentro de la Torre del Reloj. Para pasar de una estancia a otra deberemos ir recogiendo una especie de fichas que encontraremos por los escenarios e introducirlas en una ranura del panel de mando. Esas fichas desbloquearán nuevas ubicaciones a las que podremos acceder, bien de forma "gratuita", bien pagando un peaje en forma de "zumo".

 


 

Y es que The Last Clockwinder centra su narrativa en un gran elemento central: la naturaleza. La Torre del Reloj funciona gracias a la maquinaria ideada por Edea y sus antecesores, pero sobre todo gracias a la flora que crece dentro de la torre y que se utiliza para fabricar el zumo que actúa como combustible para que todos los engranajes funcionen. Tecnología y naturaleza se dan la mano para que todos los elementos internos funcionen a la perfección. Cuando Jules llega a la torre la flora ya no crece, y su misión será volver a plantar y cultivar todos los tipos de planta que antaño crecían en el lugar. Cada escenario o ubicación de la torre supone un puzle o reto que deberemos superar. Para superar esos desafíos contaremos con la ayuda de los robots y de nuestro propio ingenio.

 

Encontraremos salas en las que deberemos conseguir plantar semillas, hacer florecer plantas y lanzarlas a una máquina que las convierte en zumo. Como ya hemos comentado anteriormente, ese zumo nos permitirá acceder a otras zonas de la torre, pero también encontraremos salas en las que el objetivo será generar semillas o incluso medicinas para sanar ciertos elementos mecánicos presentes en la Torre.

 

 

The Last Clockwinder premia nuestro ingenio, pero tampoco castiga nuestra capacidad para reinventarnos. Premia nuestra pericia con una mayor velocidad de avance (encontraremos un panel en cada desafío que nos indica el número de robots utilizados y el número de elementos generados por minuto) pero nos anima a realizar el trabajo de forma manual si no hemos encontrado una solución. Será posible completar cada reto de The Last Clockwinder con mayor o menor ayuda de los robots, así que estará en nuestra mano decidir si queremos realizar el trabajo de forma más manual o de forma más automática, aunque debemos resaltar que la "gracia" del título está en encontrar la forma más rápida de realizar una tarea, ya que nos ahorrará mucho tiempo y nos divertirá mucho más pensar en la forma en la que deberemos colocar a ese robot para que pueda recoger una fruta y unirla mediante un conector a otra fruta para poder lanzársela a otro robot que a su vez unirá ese elemento a otra fruta y lanzará el conjunto a una máquina que generará zumo que nos ayudará en nuestro progreso.

 

Es importante resaltar que cada copia que realicemos de un robot realizará esa tarea en bucle en esa sala de forma indefinida, incluso si pasamos a otra sala o emplazamiento, por lo que crear una cadena de robots óptima supondrá una diferencia importante en cuanto a ahorro de tiempo y nos permitirá visitar otras salas y completar otros retos mientras vamos acumulando zumo en las máquinas. La variedad de frutas y plantas es lo suficientemente grande como para plantear un desafío, y a medida que vayamos superando salas, el nivel de dificultad de los puzles irá en aumento. Durante las 5 horas que nos ha llevado completar la aventura no nos hemos sentido atascados en ningún momento, ya que The Last Clockwinder siempre propone una alternativa más lenta para poder superar un enigma. En ese sentido consideramos que la curva de dificultad ha sido implementada de forma perfecta para conseguir no cansarnos ni frustrarnos en ningún momento de la aventura. La duración dependerá de la habilidad de cada persona y del nivel de completismo al que se quiera llegar, pues nos proponen una serie de logros a alcanzar, como por ejemplo conseguir semillas infinitas de cada tipo de fruta o planta.

 

Un apartado técnico que no está a la altura

The Last Clockwinder podría haber sido un juego de sobresaliente, pero se conforma con ser notable al presentar un apartado técnico mejorable. El título no trabaja de forma adecuada las colisiones. Podremos atravesar cualquier elemento en pantalla con nuestras manos y nuestro cuerpo, algo que no nos saca de la experiencia planteada, pero sí habría mejorado su acabado final. Es muy frustrante poder atravesar una librería o intentar tocar cualquier elemento con nuestras manos y traspasarlo, algo que no ocurre en otras propuesta de Quest como Green Hell VR.

 

Por otra parte, nos ha parecido que se conforman con contar una historia y se olvidan de que nos gusta interactuar con los objetos que vemos. Únicamente podíamos interactuar con los objetos necesarios para la resolución de puzles, y nos ha parecido una oportunidad perdida tener ante nosotros una pila de libros que no podíamos agarrar ni tocar, ya que eran elementos meramente decorativos. A nivel artístico cumple y presenta un creíble mundo naturista y de ciencia ficción, con detalles de maquinaria y flora a la altura.

 

Otro gran punto de mejora son sin duda sus opciones de configuración, ya que únicamente se nos permite ajustar la altura y el ángulo de giro. Echamos de menos el movimiento libre (llegará en una actualización próxima) y otras opciones de accesibilidad. Pontoco ha realizado un gran trabajo en cuanto a jugabilidad e historia, pero se le han pasado algunos de los detalles mencionados típicos de la VR. Si bien es cierto que sus puzles no requieren de un gran movimiento y sus salas son "pequeñas", pensamos que la inclusión del desplazamiento libre dotará al título de un mayor realismo y nivel de inmersión.

 

Tus oídos darán palmas de emoción... en inglés

The Last Clockwinder ha apostado muy fuerte por su apartado sonoro y cuenta con actores y actrices de reparto con los que cualquier videojuego soñaría:

 

- Cissy Jones: que interpretó a Delilah en Firewatch

- Ray Chase: quien dio voz a Noctis en Final Fantasy XV

- Caitlyn Elizabeth: Evyel en Fire Emblem Heroes

 

Lástima que no llegue traducido a nuestro idioma y únicamente cuente con voces y textos en inglés. En una aventura tan centrada en la narración y en los sentimientos es fundamental entender a los personajes para poder conectar con la historia interior y de autoconocimiento de Jules. Será posible completar The Last Clockwinder sin entender una sola palabra, ya que la mayoría de las tareas están explicadas en sencillos esquemas trazados a modo de dibujo, pero recomendamos jugar a este juego con un buen conocimiento del idioma ya que consideramos que su trama es uno de los elementos centrales de la propuesta.

 

 

Conocer el idioma también nos ayudará a conectar con la música, que acompaña de forma magistral al viaje interior de Jules y al intrincado puzle que supone una Torre del Reloj que tiene forma de árbol gigante. Cada nueva revelación de la historia será acompañada a la perfección por una pieza musical que nos hará conectar todavía más con sus personajes. Los efectos de sonido también propician la inmersión dentro de la historia, y nos sorprenderemos reaccionando con ilusión al sonido de la radio cuando Levi nos llama para preguntarnos sobre un avance que acabamos de realizar dentro de la Torre.

 

Conclusión

The Last Clockwinder es una excelente aventura narrativa de puzles que nos hará pensar (tanto para la resolución de sus rompecabezas como para reflexionar sobre su intrigante historia). Cada uno de sus retos jugables nos entretendrá y nos mantendrá pegados al visor hasta completarlos. Los actores y actrices de voz seleccionados para dar vida a los personajes no podrían haber sido mejores y suponen uno de los grandes pilares de la experiencia junto a su banda sonora. Si el videojuego hubiese llegado traducido a nuestro idioma y con un apartado técnico más pulido en cuanto a colisiones, estaríamos hablando sin duda de un título sobresaliente. The Last Clockwinder tiene compra cruzada (PC VR y Quest) en la store de Oculus.

 

El juego ha sido analizado en Quest 2.

 

Podemos ver el juego en acción en este capítulo de ROV Explorers:

 

VRGameCritic

+ Una historia que llega al corazón

+ Jugabilidad variada y muy pulida

+ Apartado sonoro sobresaliente

- Física de colisiones mejorable

- Echamos en falta más objetos con los que podamos interactuar

- Únicamente en inglés

8 "Muy bueno"

The Last Clockwinder (Quest)

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