VR Ping Pong - ANÁLISIS

No importa que no tengamos espacio o vivamos en un apartamento diminuto, Reddoll nos trae este austero pero efectivo simulador de Ping Pong, disponible en Steam y PS Store donde vamos a poder vivir todas las sensaciones del tenis de mesa en nuestra propia casa.

20 FEB 2017  9:38

HenryCO

4 comentarios

VR Ping Pong - ANÁLISIS

VR Ping Pong

Las pocas veces que el tenis de mesa se ha cruzado en mi camino, en la bodega del adosado de un amigo o en el bar de la piscina en aquellos fantásticos veranos en el pueblo, ha sido siempre para disfrutar de campeonatos improvisados con los colegas que siempre han ofrecido horas y horas de diversión. Era por aquel entonces cuando la ingenuidad te hacía imaginar un futuro en el que pudieras tener una mesa de ping pong en tu propia casa y disfrutar de esas memorables partidas una y otra vez siempre que te diera la gana. Después de muchos años, lejos vivir en una casa con bodega, me encuentro jugando al Tetris con el mobiliario de mi casa para poder conseguir un metro y medio cuadrado en el que disfrutar de una “escala de baldosa”, no sin miedo de darle una patada al cochecito de mi hijo o al carro de muñecas de mi hija.

 

 

Por supuesto Reddoll no sabe nada sobre mis aspiraciones frustradas, pero ciertamente ha conseguido dibujarme una sonrisilla en la cara cuando al ponerme por primera vez el HMD he podido ver aquella mesa de ping pong, tan olvidada ya, de nuevo delante de mí. Y sí, en mi propia casa y toda para mí.

Básico pero efectivo

VR Ping Pong centra sus virtudes en lo que de verdad importa, las físicas y sensaciones del tenis de mesa. Sin ser un experto en este deporte, hay que decir que el juego resulta realmente divertido y nos sorprenderemos a nosotros mismos dándolo todo para luchar las bolas más difíciles, jugando con los tiempos del punto o combinando diferentes tipos de golpes. Los rallies de 10-15 golpes nos harán creer de verdad que el juego cumple con su cometido ofreciendo sensaciones sólidas y muy creíbles que sin duda nos harán disfrutar de lo lindo.

 

La física de la pelota está muy bien implementada, y el golpeo con la pala resulta muy convincente. Rápidamente nos engancharemos a la curva de aprendizaje del juego y veremos son sumo grado de satisfacción como somos capaces de pelotear cada vez más rápido o asestar golpes ganadores con mayor frecuencia (a la vez que se nos escapa un “vamos!!!!”).

 

 

Si bien en lo jugable VR Ping Pong se anota un tanto a su favor, en el resto de apartados no sale tan bien parado. Gráficamente el juego no presenta ningún tipo de alarde técnico. Los partidos se disputan siempre en el mismo estadio, con tan solo ligeras modificaciones en gradas e iluminación, donde todo tiene una caricaturizada estética voxel. Aunque para gustos están los colores, da la sensación de que este apartado se ha definido más por criterios técnicos que artísticos, y el aspecto general del juego resulta bastante básico. Viendo lo divertido que resulta jugar se echa en falta una ambientación un poquito más realista que de verdad nos haga creer que estamos dentro de un estadio o rodeados de gradas llenas de público.

 

 

La guinda del pastel se la lleva nuestro oponente al otro lado de la mesa, representado por la misma estética cúbica, el cual se mueve como un robot mientras usa su brazo telescópico para llevar la pala a cualquier rincón de la mesa en lo que acaba conformando un espectáculo de animación ciertamente lamentable. Se pierde cualquier tipo de lenguaje gestual que pudiera servir para engañar o despistar o, en definitiva, contribuir a la credibilidad de cada punto.

 

Los modos de juego que nos ofrece este VR Ping Pong son los que podríamos esperar. Tenemos un modo Práctica para jugar libremente y practicar todos nuestros golpes, Partido Único donde jugaremos a dos sets frente a un oponente, Torneo con fases eliminatorias y un modo Arcade en el que accederemos a varios minijuegos donde practicar diferentes aspectos de nuestro golpeo.

 

El juego nos ofrece tres niveles de dificultad para elegir. El modo fácil es el ideal para empezar a jugar, ya que no nos sentiremos presionados en ningún momento y podremos hacernos con la mecánica del golpeo sin problemas. Rápidamente el nivel intermedio se convertirá en el más adecuado, con una IA con más criterio que nos exigirá mayor concentración y que, por lo general, no fallará incomprensiblemente golpes fáciles. El nivel difícil quedará reservado para los más duchos con las palas (y sin miedo de romper nada a su alrededor), habrá que esforzarse mucho y ser muy consistente para poder ganar algo. Sin duda alguna se echa en falta un modo online donde poder enfrentarnos a otros jugadores, encajaría como anillo al dedo en este juego y el salto en jugabilidad sería muy significativo.

 

 

Las proporciones de la mesa son muy acertadas, aunque no estoy muy seguro de percibirla en escala 1:1 tal y como proclaman sus desarrolladores. Tengo la sensación de que es ligeramente más pequeña que una real, aunque ciertamente no he podido acceder a una mesa de verdad para comprobarlo (ya no me quedan amigos con bodega, o mejor dicho, ya no les quedan bodegas a mis amigos). En cualquier caso, uno se siente muy cómodo en todo el juego con el HMD puesto, los menús son muy accesibles y detalles como el HUD proyectado sobre la propia mesa son un acierto.

Tracking en PSVR

El análisis del juego ha sido realizado en una PS4 Pro y, como no podía ser de otro modo, el tracking merece una mención especial en esta plataforma. Visto lo visto en otros juegos lo primero que llama la atención es lo sorprendemente sólido y creíble que resulta. Apenas se aprecia el típico desplazamiento adelante-atrás, tan patente en otra experiencias, y por momentos llegas a pensar que todo va como debería. Sin embargo hay un par de momentos en los que los fantasmas vuelven y nos bajan a la tierra. En primer lugar nos encontramos con problemas en los golpes de intensidad media-fuerte, normalmente todo funciona bien, pero de vez en cuando ejecutamos un golpe que aplica una fuerza desproporcionada a la pelota que nada tiene que ver con la ejercida por nuestro brazo. La otra limitación la encontramos en el rango de detección de la cámara. Deberemos perder un rato en optimizar la zona cubierta si no queremos que nuestra pala se pierda cuando intentemos realizar golpeos en los laterales de la mesa (la cara que se queda viendo como tu pala sale proyectada hacia el infinito mientras tu oponente se anota el punto y el set es muy interesante).

 

 

Otra limitación muy evidente la encontramos en el saque a dos manos. Se trata de una opción, configurable en el menú, en el que se usa el controlador izquierdo para soltar la pelota y el derecho para coger la pala. El resultado es una probabilidad muy alta de oclusión entre los Moves que acabarán con la pelota en la grada o en el suelo y de paso con nuestra paciencia. Afortunadamente los desarrolladores han implementado un modo alternativo de saque a una mano que, si bien resta realismo, permite realizar saques de forma correcta y sin problema alguno.

 

En definitiva hay que tener presente que los que disfruten de este juego en la consola de Sony van a tener que lidiar con algunas limitaciones (como era de esperar por otro lado). Si bien la experiencia sigue siendo muy válida y divertida, hay que aceptar que, por ejemplo, en un partido a dos sets va a haber unos 5-6 puntos que se van a perder por problemas de tracking y no por tu incompetencia con la pala.

 

Conclusión

VR Ping Pong nos hace sentir que estamos realmente delante de una mesa de ping pong en lo que conforma un juego esencialmente divertido con unas físicas muy acertadas y creíbles. Sin embargo, la simpleza de sus gráficos, quizá excesiva, y la falta de algún modo de juego adicional limitan un producto que se percibe como básico en muchos de sus aspectos. Su reducido precio o una afición explícita por el tenis de mesa son los principales argumentos que se pueden encontrar para la adquisición de este título. Por todo ello le otorgamos una nota de 5,5.

5,5 "Aceptable"

+ Físicas

+ Divertido

- Ausencia de modo online

- Demasiado básico

Comentarios (4)

Enlace al foro
  • no se dejen engañar por la tonteria de la estetica pixelada cuqui, olvidense de este juego, habiendo en el mercado un juego como Paddle Up que es simplemente perfecto y tiene todo lo que no tiene este.
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  • Yo me quedo con Eleven: Table Tennis VR.

    Me parece que es el que cuenta con físicas más realistas de los que he podido ver por Steam, con diferencia.
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  • Zeppelin:no se dejen engañar por la tonteria de la estetica pixelada cuqui, olvidense de este juego, habiendo en el mercado un juego como Paddle Up que es simplemente perfecto y tiene todo lo que no tiene este.

    Claro, pero en PS4 de momento es la única opción ...

    Si sacan el Paddle Up o el Eleven, pues cojonudo, pero de mientras es lo que hay :(
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  • Buffff, un poco flojo, por el mismo precio tienes el pinball VR, en el q todo luce realista, y con efectos muy chulos, este juego debería estar en 5€
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