Cloudlands VR Minigolf - HTC Vive: ANÁLISIS

Presentamos un título para HTC Vive, y que también está confirmado para Oculus Rift cuando disponga de los Touch, que hará las delicias de los amantes del mini golf, y probablemente creará afición también entre muchos de los que no lo hayan probado nunca. Hoy analizamos Cloudlands, un juego desarrollado por Futuretown. Se trata de una experiencia muy inmersiva en la cual el objetivo es bien conocido: Introducir la bola en el agujero en el menor número de golpes posibles, con un palo de golf o "putter".

10 AGO 2016  13:47

David Arévalo

3 comentarios

Cloudlands VR Minigolf - HTC Vive: ANÁLISIS

CLOUDLANDS: VR MINIGOLF

El juego consta de 18 hoyos, que aunque es cierto que tras echar varias partidas se pueden hacer escasos, son sin embargo muy rejugables. Y no resulta nada sencillo hacer dos jugadas iguales, por lo que pequeños matices pueden alterar por completo el desarrollo de cada hoyo. Aunque algunos son muy cortos y se completan rápidamente con un "par" de 2 golpes, otros son algo terroríficos, como el hoyo 18, con un par de 48 golpes, y es que el nivel de dificultad del juego se hace patente enseguida. Al igual que en otros videojuegos de golf, aquí la habilidad está en nuestro golpeo y en lo que podamos acercarnos con la bola al hoyo desde el primer golpe. Como es lógico, éste se realiza con el mando del kit (maraca) igual que se hace en la vida real, balanceándolo con nuestros brazos. Por tanto desaparecen las barras de fuerza y líneas de apuntado habituales en este tipo de juegos antes de la llegada de la realidad virtual, haciendo la experiencia mucho más real e inmersiva.

 

 Nuestro último golpeo quedará marcado por una línea que indica el trayecto que ha hecho nuestra bola. 

 

A lo largo de los 18 hoyos tendremos que sortear obstáculos o bloques estáticos, otros que se mueven a izquierda y derecha, otros que emergen del suelo y se ocultan... Y para recorrer grandes distancias o bien alcanzar ciertas zonas inaccesibles necesitaremos utilizar cañones que lanzarán nuestra bola por los aires. En ocasiones, estos cañones son giratorios, y habrá que esperar el momento correcto para introducir la bola en ellos. Habrá que activar la apertura de trampillas por contacto, o evitar que el aire provocado por un gran ventilador nos eche la bola fuera de la pista. En ocasiones nos interesará golpear la pared y aprovechar el rebote, y en otras será mejor quedarse a medio camino para preparar el siguiente golpe. Hay atajos complicados que, si los hacemos a la perfección, nos dejarán prácticamente en el green, pero que si los fallamos nos complicarán el hoyo tremendamente. Las combinaciones son infinitas y las posibilidades de hacer un buen hoyo no siempre se resuelve de una sola forma. Esto hace que el juego sea muy rejugable.

 

Inmersión

La inmersión es tremenda y es de esos juegos en los que uno se olvida que no está realmente allí. La prueba es que es bastante probable que te veas enredado en el cable fácilmente, o tengas la mala suerte de golpear algo en la realidad a poco que te descuides, ya que el juego requiere bastante concentración y puedes olvidarte de dónde estás realmente.

 

Gráficos

Los gráficos son correctos. No son excesivamente detallados pero cumplen su función a la perfección. La gama de colores es agradable en muchos de los hoyos, si bien en otros pueden resultar demasiado artificiales, lo cual queda al gusto de cada uno. En casi todos los hoyos no hemos notado bajada de frames, si bien en algunos sí hemos notado una pequeña caída del rendimiento. Aunque no marea ni imposibilita el juego, puede molestar a algún que otro jugador. Se echa de menos el poder configurar la calidad gráfica para optimizar la experiencia a todos los equipos.

 

Física

Las físicas son bastante correctas. El movimiento de la bola y su interacción con los escenarios y con el putter durante el golpeo hacen que jugar resulte muy creíble. El cálculo de la dirección y la fuerza de golpeo, sumados al buen tracking de los mandos de HTC Vive, hacen que la experiencia sea muy positiva. En ese sentido se ve un juego bien trabajado, y los fallos son bastante escasos y asumibles. Sí que es cierto que el golpeo siempre se hace en plano, siendo imposible darle altura a la bola por muy fuerte que se dé con el putter, lo cual imposibilita sortear obstáculos o caídas mediante un golpeo “volador”. Solo podremos hacerlo cuando haya rampas o cañones habilitados para ello.

 

Sonido

El efecto de la bola al chocar es bastante creíble, aunque discreto, y los sonidos de fondo son bastante agradables. Nos acompaña en casi todo momento una suave brisa, el murmullo de las hojas de los árboles meciéndose en el viento y el gorjeo de los pájaros, creando una atmósfera relajante que ayuda a la concentración y al sosiego. También es posible poner una música en el menú del juego, si bien es repetitiva y no termina de ser gratificante.

Interfaz

Los menús se seleccionan mediante puntero (tipo láser) o bien introduciendo la bola en el agujero indicado con un gran cartel encima. Los letreros están perfectamente integrados en la RV y poseen una fuente de gran tamaño que permiten su lectura fácilmente. Podemos acceder a la puntuación de la partida en cualquier momento pulsando un botón del mando y el texto es perfectamente legible (en inglés).

 

Modos de juego

Existen dos modos de juego, jugar "uno solo" para batir el propio récord o el de los demás, o bien el multijugador, que entendemos que es el que será más utilizado. Existen a su vez dos modos de multijugador, el local hasta 4 jugadores y el online. El local requiere el cambio constante del HMD de un jugador a otro, lo cual acaba siendo muy tedioso y lento. Y por último el online creemos que es el que será más usado y el que resultará más divertido, sobre todo con amigos. Es posible crear partidas privadas (con contraseña) o públicas, en las que podrán entrar otros jugadores desconocidos. Durante la partida, del resto de jugadores conectados sólo veremos un HMD virtual (con diferentes colores) así como su palo de golf y su bola, que nunca interaccionarán ni con nosotros ni con nuestra propia bola, tan sólo estarán presentes visualmente. La comunicación verbal se hará a través de los auriculares y el micrófono del vive, que deberemos haber activado en el menú previamente y que cumplen perfectamente su función.

 

La ubicación de los distintos jugadores en una partida online se representa mediante su HMD virtual y su palo.

Editor de niveles

El editor de niveles está actualmente en construcción y no está disponible aún, y uno de los desarrolladores ha contestado a un usuario en Steam recientemente que estará disponible en un mes o dos. Una vez esté listo, si el manejo es sencillo, esto le dará al juego una vida tremenda, haciendo su rejugabilidad altísima, siempre que el acceso a las pistas de otros usuarios esté bien implementado, como por ejemplo mediante Steam Workshop. 

Bugs

Existen algunos bugs que hemos podido apreciar en las primeras pruebas y otros de los que hemos leído por parte de otros usuarios. Hay ocasiones en que el palo de un jugador deja de responder correctamente, y no se debe al tracking ya que en el menú el mando funciona correctamente. También hay casos de caídas de FPS en algunos hoyos, en momentos puntuales y hay usuarios que han entrado en nuestra partida y, aunque les podíamos oír y nos oían, ni podían vernos ni podíamos verles. Suponemos que estos fallos irán menguando a medida que vayan puliendo el programa con actualizaciones. En ningún caso, queremos aclarar, han disminuido o estropeado la experiencia. 

Opinión personal

Si bien yo personalmente no soy partícipe de jugar a juegos en realidad virtual que uno podría jugar en la vida real, es cierto que las diferencias entre jugar al mini golf en la realidad y en realidad virtual son patentes. Una ventaja de jugar al mini golf virtual es que la pista se encuentra en prefecto estado de conservación. Es difícil encontrar en la realidad una pista sin agujeros y deterioros importantes, lo cual minimiza la diversión. En los hoyos de mini golf en la vida real no hay obstáculos móviles, ni las bolas son disparadas por el aire por cañones, además de existir unas limitaciones por tamaño que en la realidad virtual no existen. Y algunas pistas en el juego son enormes comparadas con las de un minigolf en la realidad, amén de otras difícilmente realizables con loopings, varias alturas y suelos de cristal. Otra diferencia reseñable es que a la hora de golpear una bola muy cercana a un obstáculo, como por ejemplo un bordillo o una pared, en la realidad es algo complicado, ya que el palo no puede "atravesar" los obstáculos físicos. En el juego, a excepción del suelo que no lo traspasa, el putter no interacciona con nada, así que siempre podremos tirar por el "lado bueno" o incluso hacerlo estando de pie "en el aire".

 

 

La dificultad bajo mi punto de vista es bastante real. He podido practicar en un mini golf real mientras redactaba este artículo y puedo decir que el grado de precisión y concentración que requiere el juego es muy similar al de la realidad. No es un juego para empezar a dar palos a la bola a lo loco. Si lo haces te lo pasarás bien un rato pero te aburrirás enseguida. Mi consejo es que trates de jugar correctamente y de ir mejorando con la práctica. Sólo así sacarás todo su jugo a la experiencia, especialmente en modo multijugador. Aparte de eso hay un par de hoyos cuya dificultad roza la locura, que pueden llegar a desesperar y a generar una gran frustración, lo cual puede restar diversión a la experiencia.

 

 

Si te gusta el mini golf ¡este es tu juego! Cloudlands: VR Minigolf cuesta 19,99 euros y se puede comprar a través de Steam.  

 

Comentarios (3)

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  • Buen analisis y muy completo,como bien dices le falta el editor para ser mas completo.
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  • Gran análisis compañero! Es bien cierto lo de la paciencia y no jugar a lo loco. Con calma e intentando jugar bien gana muchos enteros. Este tipo de juegos les veo mucho futuro si potencian bien la parte social en multijugador.
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