Please, Don’t Touch Anything - Oculus Rift/Gear VR: ANÁLISIS

Analizamos la adaptación para realidad virtual del juego de puzles y lógica de la compañía BulkyPix, que describe la obra como: Un juego sobre pausas para ir al baño, destornilladores y explosiones nucleares.

20 JUN 2016  10:44

Pdaxon

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Please, Don’t Touch Anything - Oculus Rift/Gear VR: ANÁLISIS

Introducción

Hacemos un pequeño inciso para ponernos en situación. Please, Don’t Touch Anything salió a la luz el 26 de marzo de 2015 en versión 2D. Es un juego de lógica o rompecabezas. Tiene un aspecto retro, o pixel graphics, que recuerdan a la película "Juegos de Guerra" (1983) o videojuegos como "Papers, please! (2013) o "Space Invaders" (1978). Además, perfectamente acompañado de una gran banda sonora. Esta versión se puede conseguir a través de Steam por 4,99 euros. Pero también se encuentra disponible para Android e IOS por el mismo precio.

 

Captura in-game de Please, Don’t Touch Anything para Steam

 

Pero lo que verdaderamente nos interesa es su versión para Oculus Rift y Gear VR (disponibles desde el 19 de mayo de 2016). Se pueden comprar a través de su Store correspondiente por 14,99 euros y 8,99 euros respectivamente. Por el momento, la compañía no se ha pronunciado sobre una posible versión para HTC Vive, esperemos así, que se trate de una exclusividad temporal y den soporte oficial en un futuro próximo.

 

Mecánica 

Con un argumento divertido, a la vez que simple. Nos hallaremos al frente del panel de lo que parece una central nuclear como si fuéramos el mismísimo Homer Simpson. Nuestro compañero irá al baño y nos dejará solos durante algunos minutos. Eso sí, con una premisa bastante simple: Por favor no toques nada. ¿Pero quién se puede resistir a no tocar nada si estamos al frente de un reluciente panel con un gran y llamativo botón rojo? A partir de aquí encontramos una serie de retos o posibles “endings”, que deberemos ir descubriendo. Podremos interactuar con botones, herramientas, instrucciones y un largo etc. Encontraremos todo tipo de acertijos. Desde los más simples e intuitivos, a otros donde nos estrujaremos de lo lindo la cabeza. Nuestro objetivo será alcanzar un total de 30 finales. Cada vez que terminemos uno, iremos coleccionando una serie de trofeos o estampas que pegaremos en la pared que tenemos enfrente nuestra. Se puede jugar de manera un tanto casual, pequeñas partidas sin intentar ofuscarnos mucho en el intento. O por el contrario, calentarnos bien la cabeza y enlazar un puzle tras otro. A gusto del consumidor.

  

"Un juego sobre pausas para ir al baño, destornilladores y explosiones nucleares"

 

 

 

Control e inmersión 

Se juega sentado. Mejor en silla giratoria, tal y como simulará el propio videojuego. Interactuaremos con botones u objetos con nuestra mirada. Podemos utilizar el mando de Xbox One o el Remote, en el caso de Oculus Rift. Y el touchpad, o un mando bluetooth, si hacemos uso de Gear VR.

 

La versión de Oculus Rift nos ha parecido muy cómoda. Y, es que, dotada con posicionamiento absoluto, pero sin escala de habitación, el juego se maneja perfectamente con el gamepad o el propio Remote. Sin embargo, es una pena no podamos movernos o caminar por la habitación, sobretodo al tratarse de un espacio pequeño donde casi nos podríamos desenvolver a escala real. La escala está bien conseguida y nos hace sumergirnos en un mundo de dibujos, más que un entorno real. Respecto a la versión de Gear VR, comentar que, a pesar de no disponer del posicionamiento absoluto, también es una experiencia bastante cómoda de jugar y que, por las características del juego, nos puede hacer pasar muy buenos momentos en cualquier parte, aprovechando la movilidad que permite este dispositivo.

 

 

 

 

Gráficos y sonido 

La versión para Oculus Rift se aleja de los gráficos de la versión 2D, que dotaba al juego de un aspecto retro sencillamente genial. A pesar de ello, en su versión 3D, intenta conservar la ambientación y esa mística especial que hará tele-transportarnos unos cuantos años atrás. Please, Don’t Touch Anything fluye a la perfección con los requisitos mínimos exigidos por Oculus. Sin grandes alardes técnicos, pero con gráficos que simulan un aspecto clásico, consiguen un buen acabado general. Nos encontraremos texturas bastante simples al igual que la iluminación. Tampoco cuenta con sombras. En Gear VR, gráficamente, se ve prácticamente idéntico a su versión en el Rift, simplemente notaremos el FOV horizontal (campo de visión) ligeramente inferior.

 

En cuanto al sonido, lo primero que destacaremos es su gran banda sonora. Sin duda muy bien adaptada, intenta crear un ambiente retro-maligno. A pesar de que técnicamente no es nada del otro mundo, haciendo uso del sonido binaural de Oculus, nos hará apreciar sonidos posicionados en el espacio. Como, por ejemplo, la ventilación que tenemos detrás, o simplemente, si nos damos la vuelta, escucharemos el tic-tac del reloj por detrás nuestra. Los efectos sonoros suenan muy 16-bits que se suman, una vez más, a la ambientación perseguida. El juego no ha sido doblado al castellano (al menos de momento) y carece de subtítulos, contando con algunos puzles con diálogos en inglés

 

 

 

Conclusión

Resumiendo, Please Don’t Touch Anything es un juego divertido, para pasar un buen rato, para jugar con la lógica y estrujar nuestra mente al máximo si queremos conseguir todos los finales (sin hacer trampas en Youtube). Gráficamente pasará desapercibido, si nos ceñimos estrictamente a lo técnico, pero su aspecto antiguo y, combinado con su banda sonora, crean un buen conjunto.

Nos hubiera gustado poder movernos por esa sala, sería mucho más interesante. Esperemos que en un futuro sea compatible con HTC Vive, o lo que es lo mismo, con controladores de movimiento para machacar ese panel con su martillo.

 

Por todo ello, y aplicando nuestro particular baremo, en Real o Virtual calificamos a Please Don’t Touch Anything de: BUENO.

 

 

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