Potencial de un controlador neuronal para realidad virtual

El estudio 4 I Lab está experimentado con electroencefalografía como forma de control en aplicaciones de realidad virtual, y ha creado una prueba de concepto que nos convierte en superhéroes.

24 ABR 2017  10:20

Harold

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Potencial de un controlador neuronal para realidad virtual

4 I Lab, estudio responsable de títulos como Drunk and Dead, ha desarrollado un controlador con el que interactuar con nuestra mente en aplicaciones. La solución utiliza una banda en la cabeza que mediante electroencefalografía (EEG) es capaz de registrar la actividad eléctrica de grupos de células del cerebro, permitiendo así conocer si la persona está centrada o relajada. Recientemente, la empresa participó en un hackathon en el que crearon un juego que hace uso de esta tecnología como forma de control.

 

El juego se basa en utilizar nuestra concentración para controlar la telequinesis, convirtiéndonos en un superhéroe capaz de hacer levitar objetos. En la experiencia desarrollada por 4 I Lab, tendremos que ayudar a los pasajeros de un autobús que han sufrido un accidente y se encuentran a punto de caer de un puente medio destruido. Para agarrar a una persona u objeto tendremos que centrarnos en ello, y utilizar nuestra vista para trasladarlo a otro lugar, en el que lo soltaremos al relajarnos.

 

Podemos ver un vídeo de jugabilidad más largo en este enlace.

 

4 I Lab está satisfecha con los resultados obtenidos con esta primera prueba de concepto que combina la realidad virtual con interfaces neuronales, por lo que continuarán investigando para obtener todo su potencial como controlador en realidad virtual. Esta forma de control no solo será útil para emular superpoderes, también ayudará a que personas con discapacidad, que no pueden utilizar controladores de movimiento, sean capaces de desenvolverse.

Comentarios (1)

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  • Pues puede ser una aplicación con cierto futuro en un pequeño nicho como las aplicaciones médicas, como por ejemplo los tratamientos de fobias o stres post traumático.

    De hecho hay una empresa suiza, MindMaze, que tiene algo similar muy orientado al campo de la medicina y que el año pasado según Forbes se convirtió en la segunda empresa mejor financiada en el sector de las startups de realidad virtual, justo detrás de MagicLeap, con una valoración de 1.400 millones de $.

    With this round, this would make MindMaze the second most well-funded startup in the virtual reality market, after secretive augmented reality startup Magic Leap with its total funding now coming to $1.4 billion.


    Esta es una imagen del prototipo del 2015 fusionando realidad virtual con un lector de electroencefalografía


    Y recientemente ha sido noticia por presentar una especie de funda tipo VrCover con sensores para medir la actividad eléctrica de los músculos de la cara y poder representar los gestos faciales en un avatar de realidad virtual:
    uploadvr.com/mindmaze-mask/
    www.tomshardware.com/news/mindmaze-mask-emotion-expression-vr,34124.html


    Pero las EEG tienen muchas limitaciones como interfaz cerebro-máquina, y su uso como controlador para realidad virtual lo veo muy limitado. Según se lee en el artículo de WaitButWhy sobre NeuraLink:

    ...La lectura de las ondas cerebrales está muy limitada por varios factores como para suponer una interfaz de gran ancho de banda con el ordenador. Pero por ahora, es una de las pocas herramientas que se pueden utilizar como interfaz cerebro-máquina que es totalmente no invasivo. Los EEG registran la actividad eléctrica en diferentes regiones del cerebro, mostrando lecturas como esta:


    Los gráficos de EEG pueden descubrir la información sobre dolencias médicas como epilepsia, pistas de patrones del sueño, o ser utilizados para determinar algo como el estado de una dosis de la anestesia.

    Y a diferencia del fMRI, EEG tiene una resolución temporal bastante buena, obteniendo señales eléctricas del cerebro justo cuando ocurren, aunque el cráneo borre la precisión temporal considerablemente (el hueso es un mal conductor).

    El mayor inconveniente es la resolución espacial. EEG no tiene ninguno. Cada electrodo sólo registra un promedio amplio: una suma vectorial de las cargas de millones o miles de millones de neuronas (y una borrosa debido al cráneo).

    Imagine que el cerebro es un estadio de béisbol, sus neuronas son los miembros de la multitud, y la información que queremos es, en lugar de la actividad eléctrica, la actividad de la cuerda vocal. En ese caso, EEG sería como un grupo de micrófonos colocados fuera del estadio, contra las paredes exteriores del estadio. Podrías oír cuando la gente estaba animando y tal vez predecir el tipo de cosas que estaban animando. Podrías oír señales reveladoras de que estaba entre turnos y quizás si fue o no un partido cerrado. Probablemente podría detectar cuando sucedió algo anormal. Pero eso es todo.

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