Smash Drums: ANÁLISIS

30 DIC 2021  14:55

AlejandroMontoya

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Smash Drums: ANÁLISIS

De la mano del estudio PotamWork SAS llega un nuevo juego rítmico en el que tendremos que ponernos en la piel del batería de un grupo de rock... ¡prepara tus baquetas! Ya disponible en Oculus Quest.

Mueve tus baquetas al ritmo de la música

Smash Drums llega como alternativa a otros videojuegos de ritmo para RV disponibles actualmente como Beat SaberSynth Riders, pero con una propuesta diferente que se asemeja más a grandes conocidos como Rock Band o Guitar Hero. Desde el inicio del juego podremos realizar el tutorial, que nos enseñará las bases para aprender a tocar la batería en realidad virtual. Los desarrolladores nos ponen prácticamente desde el principio frente a un menú en el que podremos seleccionar si queremos volver a repetir el tutorial, jugar de forma individual o hacerlo acompañados por hasta 8 personas más, en salas públicas o privadas, a lo largo de sus 40 canciones disponibles de diferentes grupos de rock indie y apenas conocidos por el público.

 

Moverse por los menús de Smash Drums será una tarea sencilla y nos invita a interactuar con el entorno, ya que podremos acceder a los diferentes modos de juego a golpe de baqueta, o alternar este control con la selección a base de puntero de los controladores de nuestro visor. Durante el tutorial se nos permitirá seleccionar una serie de configuraciones, como decidir si el fallo en una canción nos lleva a repetirla o si por el contrario nos otorga menos puntos y nos inhabilita para aparecer en los rankings mundiales.

 

 

Prepárate para dar el concierto de tu vida

Recomendamos realizar el tutorial antes de empezar a jugar a Smash Drums, ya que nos ayudará a conocer las bases y los controles principales del juego. En la introducción se nos indicará que hay diferentes tipos de golpeos: el golpeo normal (que no cuenta con aviso de ningún tipo), el golpeo fuerte (veremos que el tambor tiene un halo de color rojo) y el golpeo suave (aparecerá una exclamación dentro del tambor). Al igual que sucedía en otros juegos como Guitar Hero o como sucede en Beat Saber, nosotros estaremos estáticos y se irán acercando tambores y platillos que deberemos golpear con nuestras baquetas alternativamente. Cuando aparezca en el aire una especie de llama, tendremos que entrechocar nuestras dos baquetas.

 

A diferencia de lo que sucede en Beat Saber, aquí no tendremos una mano asignada a ciertos elementos y la otra al resto, sino que podremos golpear cualquier tambor o platillo con la mano que deseemos, y será nuestra pericia o intuición la que nos lleve a realizar los movimientos necesarios para bordar cada tema. En ocasiones veremos como dentro de los tambores aparece un número 2, eso significa que tendremos que golpear ese elemento en dos ocasiones. Para conseguir mayor puntuación hay que seguir esos patrones de fuerza y golpear a cada parte de la batería cuando justamente pasa por un círculo blanco que veremos a nuestra altura. Los círculos blancos son la ayuda visual, ya que la esencia del juego es no mirarlos e ir dando baquetazos al ritmo de cada canción.

 

Ya desde el tutorial nos damos cuenta de que jugar a Smash Drums es toda una experiencia que nos mantendrá pegados a nuestro dispositivo de VR durante meses y meses. Es ese juego al que volveremos a diario para jugar una o dos canciones, e incluso esa propuesta a la que querremos jugar para descargar adrenalina y sudar la gota gorda. Cada canción de Smash Drums es más divertida y pegadiza que la anterior, y lo que se planteaba como jugar una partida y ya está se convertirá en decenas de canciones e incluso llegar a agotar la batería.

 

Una selección de canciones que te hará sudar

El modo para un jugador cuenta actualmente con 40 canciones del panorama rock independiente que podremos jugar en 4 niveles de dificultad diferentes. No existe un modo historia como el que sí tenemos en Beat Saber y que era muy útil para ir aprendiendo conceptos e ir mejorando nuestra destreza en las canciones. No obstante, sí que hemos notado una curva de dificultad ajustada que nos ha permitido ir mejorando poco a poco para poder llegar a las dificultades más altas. Por lo tanto, no será la misma experiencia jugar a la canción número 1 que a la 40, y en esa última canción hemos visto cómo nuestras pulsaciones se disparaban y la tensión se convertía en realidad.

 

Pese a no ser temas conocidos, nos acabaremos conociendo cada melodía al dedillo e incluso tarareamos cada estribillo. Esperamos que Smash Drums se convierta en un juego en constante evolución y que se vayan añadiendo nuevos temas de forma gratuita. E incluso quién sabe, quizá en un futuro veamos temas de grupos de rock más conocidos como The Offspring o Sum41 en forma de DLCs de pago (que sin duda los fans de esos grupos y los amantes del rock en general no dudarían en adquirir). Es una estrategia comercial que ha funcionado muy bien en otros títulos rítmicos inmersivos como Beat Saber (Linkin Park, Green Day, Lady Gaga, BTS) y Synth Riders (Muse). Un modo historia sería la guinda que le falta a Smash Drums para ser un juego sobresaliente.

 

 

El nivel de dificultad determinará nuestro multiplicador de puntos que afectará a la puntuación final. Podremos hacer combos si no fallamos ninguna nota e iremos multiplicando nuestra puntuación. Deberemos tener cuidado, pues nuestros fallos son limitados y tendremos una especie de porcentaje de vida que no puede llegar a cero o nuestra puntuación se inhabilitará. Podremos obtener una puntuación entre 1 y 5 estrellas y veremos nuestro progreso mediante unos círculos que se irán rellenando. Cada círculo rellenado supondrá una estrella. Al final de cada canción podremos ver nuestras estadísticas y entre ellas nuestra puntuación y nuestra posición en el ranking mundial.

 

Nos ha parecido muy interesante una métrica que nos otorgan, que es un % respecto al resto de jugadores. Que va desde el 1% si lo hemos hecho mejor que el 99% restante hasta el número más alto a la inversa. Conforme mejor sea nuestra interpretación, menor será ese número. En las dificultades más altas la velocidad se acelera y el número de elementos en pantalla se multiplica. Será todo un reto completar ciertas canciones en esa dificultad, y requerirá de toda nuestra habilidad y todo nuestro espíritu rockero. Sudar nuestro visor será inevitable, ya que nos veremos moviendo los brazos de un lado a otro para alcanzar las notas más imposibles. Smash Drums es toda una experiencia jugable que cualquier fan de los juegos de ritmo debe probar sí o sí.

 

Por si te parecía poco, Smash Drums también cuenta con una modalidad de juego en 360 grados que nos hará girar en círculos para ir acertando a cada timbal, tambor o platillo que vaya apareciendo a nuestro alrededor y convirtiendo la experiencia en todo un reto para nuestros sentidos que nos harán aprovechar al cien por cien cada entorno. Si queremos hacer la experiencia más difícil, podremos activar o desactivar obstáculos que irán apareciendo a lo largo de las canciones y que tendremos que esquivar para no perder vida y puntos.

 

Monta una banda con amigos y/o desconocidos

Smash Drums cuenta con un modo multijugador para hasta 8 jugadores de forma simultánea. Podremos jugar en partidas abiertas o cerradas con amigos si tenemos acceso al código de esa partida. Nosotros también podremos crear partidas abiertas si no tenemos con quién jugar, o salas con código si queremos organizar un concierto con nuestros amigos. Existen varias posibilidades para jugar con otras personas en Smash Drums. Podremos decidir hacerlo de forma cooperativa o de forma competitiva.

 

En el modo cooperativo la puntuación de cada jugador tendrá un porcentaje sobre el resultado final y no competiremos entre nosotros, sino que el buen desempeño de cada uno de los miembros de la banda supondrá una nota positiva para el resultado final. En el modo competitivo veremos a nuestros rivales alrededor nuestro con su propia línea musical, al igual que sucede en el modo multijugador de Beat Saber. En esta ocasión, cada persona tendrá su puntuación individual y el mejor resultado se llevará el premio al ganador de la partida. Nuestro desempeño en el modo multijugador tendrá premio e iremos acumulando puntos que podremos canjear por canciones bloqueadas en este modo (en concreto tres).

 

La configuración de este modo para varios jugadores hará de la experiencia un reto, ya que podremos aumentar la velocidad de las canciones, seleccionar el nivel de dificultad (que no será conjunto para todos los jugadores sino que cada uno seleccionará el suyo, permitiendo de esta forma hacer posible una partida entre un jugador con menos habilidad a las baquetas y otro con más) y decidir qué canción se tocará (cada jugador cuenta con un voto y la canción más votada será la que se interprete).

 

Nuestra experiencia con el multijugador de Smash Drums se define con una simple palabra: adictivo. No querrás dejar de jugar una canción tras otra con tus amigos y crear ese pique sano con ellos mediante el chat de voz que se incluye en este modo. Será casi como estar en un garaje interpretando una canción frente a frente baquetas en mano. La sensación de inmersión es muy alta y llegaremos a fatigarnos con algunos temas que nos harán mover el esqueleto. ¿Serás el mejor batería de tu grupo de amigos?

 

Una propuesta visualmente atractiva

Smash Drums cuenta con unos escenarios que nos entrarán por los ojos desde el primer minuto de juego. La experiencia jugable (a nivel visual), sobre todo en el modo 360 grados, será espectacular. El entorno se irá destruyendo al son de la música gracias a nuestra pericia a la batería. La variedad de escenarios es amplia e iremos desde una cárcel hasta diferentes entornos, y la destrucción de los elementos nos irá destapando nuevos emplazamientos. Acertar notas supondrá hacer arder nuestro entorno y derribar muros con el poder de la música rock. Al terminar cada canción tendremos la posibilidad de tocar un tambor para hacer que los objetos del entorno se muevan y obtener unos puntos extra.

 

En la otra cara de la moneda nos encontramos en ocasiones con escenarios que cuentan con demasiados elementos en pantalla que nos distraen de los tambores, los platillos y nuestros indicadores de salud y de combo, y en ocasiones esos escenarios se comen al resto de elementos en pantalla, lo que dificulta que de un vistazo veamos todos los elementos útiles que el juego nos proporciona en cada composición.

 

Smash Drums llega traducido a nuestro idioma, y pese a que no sea un elemento fundamental y se trate de un juego no dependiente de textos, sí que se agradece poder contar con un tutorial en español que nos facilite los primeros compases con el título.

 

Conclusión

Smash Drums es una visita obligatoria para los fans de los juegos de ritmo y para los amantes del rock. Tendremos la posibilidad de descubrir temas poco comerciales y hacer sonar la batería al ritmo de la música. Su gameplay es adictivo y jugar con amigos es una experiencia totalmente recomendable... ¡los piques están asegurados! Lástima que no cuente con más canciones, un modo historia y unos escenarios más refinados, ya que en ese caso estaríamos hablando de un juego sobresaliente.

 

El juego ha sido analizado en Oculus Quest 2.

VRGameCritic

+ Un gameplay divertido y muy adictivo

+ Multijugador completo y con variedad de configuraciones

+ A nivel visual, uno de los mejores juegos de ritmo

- No cuenta con un modo historia

- La selección de temas es limitada

- Grupos desconocidos para el gran público

8 "Muy bueno"

Smash Drums (Quest)

8

Lanzamiento / Diciembre 2, 2021

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