Ragnaröck: ANÁLISIS

3 AGO 2021  15:15

Johansotelo123

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Ragnaröck: ANÁLISIS

Toma dos enormes martillos y parte a la batalla con tus compañeros vikingos en una experiencia rítmica fuera de lo común al son del metal y los gritos de guerra. Disponible para Rift, SteamVR, WMR y Quest.

Menos zombis y más guerreros germánicos

En esta ocasión somos enviados a la aventura por parte del estudio Wanadev, los mismos que nos otorgaron en PCVR el popular Propagation VR. Sin embargo, esta vez nos vamos lejos de los zombis, muy lejos del metro subterráneo y aún más lejos del terror y los disparos, llegando hasta los confines nórdicos que, cerca de un milenio atrás, fueron conquistados por vikingos, y tú eres uno de ellos. ¡Así que manos a la obra, que los mares no se conquistan solos!

 

Una propuesta fuera de lugar

Los verdaderos vikingos no llevaban cascos con cuernos, aunque tampoco navegaban al ritmo del metal nórdico... ¡Pero tu sí! Así que te ajustas los cuernos, tomas tus poderosos martillos y embarcas a la batalla.

 

Ragnaröck es de esos juegos en que probablemente nos miren de forma extraña al intentar explicarlo. La premisa es simple: estás al mando de un drakkar dirigiendo a un formidable grupo de vikingos y vikingas, fuertes, musculosos y poligonales, los cuales deberán remar para llegar tan lejos como sea posible, un objetivo que solo será logrado al golpear armoniosamente cuatro tambores al ritmo del rock y metal nórdico, generando a tus subordinados pequeñas descargas eléctricas de tanto en tanto... ya sabes, para motivarlos.

 

 

El gameplay es sencillo, pero estrepitosamente exitoso, algo en lo que generalmente coinciden los mejores juegos de ritmo y que este cumple en toda regla. Nada más entrar en el juego vemos dos opciones: el modo para un jugador y el modo online (PvP). Al seleccionar el primero nos encontramos con un total de 30 canciones listas para quemarnos los brazos en tres niveles de dificultad, pero antes de profundizar en las mecánicas, debo decir de entrada que la música me ha resultado un acierto fantástico muy acorde a este titulo, alejándonos de las típicas canciones de electrónica que pululan en otros juegos del genero rítmico en RV, que si bien no están mal, ya era hora de salir de la norma y apostar por algo diferente, con canciones que en realidad están lejos de ser nórdicas; sin embargo, esa lista entremezclada de rock y metal con canciones en inglés, francés y alemán tienen un toque tan... vikingo, o como los desarrolladores lo describen "un estilo festivo vikingo/celta/pirata", con lo cual estoy gratamente de acuerdo y que refuerza la escénica del juego. Vale mencionar de una vez que, tanto la versión de PC como la de Quest, nos permiten jugar nuestras propias canciones al agregarlas en una carpeta en concreto (más información aquí).

¡Rememos hasta el Valhalla!

Habiendo seleccionado una canción, nos encontraremos en el drakkar, con un martillo en cada mano, cuatro tambores delante y un platillo en cada lateral. La música comienza a sonar y una serie de discos se acercan a nosotros, cada uno marcado con una runa cuya variación no tiene ninguna implicación ni significado, pero que según la precisión al golpear el disco sobre el tambor, quedará marcada más o menos centrada, arrojando chispas en caso de acertar en todo el centro. A la vez que vamos golpeando, podemos notar como una barra azul va subiendo por el mango de nuestros martillos, cargándolos de poder para que, al ser llenado, nos permita activar el combo, siendo necesario golpear cualquiera de los platillos, lo que ocasionará una descarga eléctrica sobre la tripulación, que subirá sus ánimos por un breve momento; la cuestión es que si no le damos a ninguna de las runas, perderemos el combo y el martillo no se cargará, añadiendo así un factor de tensión y estrategia con una dificultad adicional, pues podemos incluso cargar un doble combo al permitir que otro indicador se llene en el martillo y motivando aún más a nuestros formidables vikingos, claro que si perdemos el combo habremos hecho menos por intentar hacer más, siendo una mecánica estupenda para llevar la perfección a otro nivel.

 

Golpear los platillos nos permitirá activar el combo acumulado.

 

El objetivo en cada canción será llegar tan lejos como podamos, o tan bien como nuestros fortachones amigos puedan remar, estando dictaminado por nuestra habilidad de dirigir a base de golpear tambores, tal que si acertamos muy bien cada golpe lograremos ir más rápido, junto con nuestra capacidad para activar los combos sin perder el ritmo. Según lo bien que lo hagamos, el juego nos dará una distancia recorrida junto con el aviso de cuántos metros nos faltaron para lograr el bronce, la plata o el oro, y que en caso de lograr alguno de los objetivos veremos como pasamos junto a unas estatuas que marcan la distancia objetivo.

 

La experiencia vikinga

Más allá de una buena música, es importante que ésta coincida bien con el juego, y sobre todo en un juego rítmico considero prioritario que todo sonido adicional a la música refuerce el gameplay, un tema que encuentro pulido en esta ocasión, haciendo que el sonido al golpear los tambores coincidiera normalmente con los bajos o la batería y reforzándolos de esa manera. Luego, los combos dan lugar a un grito de batalla al unísono que da el pego con el estilo de las canciones. Otra forma de decirlo es que no se siente como ir por ahí golpeando a lo loco, sino que la música y nuestras acciones van enlazadas.

 

Al repetir una canción veremos la distancia a un "ghost" de nuestro mejor tiempo.

 

La curva de dificultad no es muy intensa, siendo este un pro y un contra, ya que es fácil y natural acostumbrarse, dando una experiencia perfecta para nuevos y experimentados en RV sin mayores explicaciones. Claro que podemos subir la dificultad y comenzar a sentir que nuestros brazos queman al ritmo de la música, aunque los mayores niveles de dificultad no me costaron tanto para lograr distancias decentes (he aquí el contra), puede que sea en parte por mi obsesión con Beat Saber, con el cual haré una pequeña comparación, siendo esta que los niveles más altos de Ragnaröck me resultan de una dificultad similar al "Expert" del clásico corta cubos, por lo menos en lo que respecta a exigencia y reflejos, pues a la final son experiencias diferentes. Aún así, como punto positivo para nuestros amigos escandinavos, lo que también nos permite avanzar rápido es que no es posible perder las canciones, es decir, por mucho que fallemos no seremos sacados de la partida, pero por otra parte para lograr alcanzar siquiera el bronce sí debemos practicar mucho, hasta alcanzar la precisión y coordinación necesarias, de forma que podemos incluso probar dificultades mayores a las que estemos acostumbrados y así mejorar rápidamente.

 

 

Aún con lo anterior, llegar al oro en la mayoría de canciones será un verdadero reto, y la línea de meta está acompañada de una tabla de puntuaciones que incluye a los seis mejores de la canción y dificultad que seleccionemos. Aquí hay algo que no me ha gustado, pues si bien al terminar una canción podemos ver cuál es nuestro puesto a nivel mundial, en caso de querer verlo más adelante el juego no lo permite, solo nos deja ver nuevamente a los primeros. Lo bueno es que podemos acceder a https://www.ragnarock-vr.com/leaderboard en donde es posible ver qué puesto ocupa cada usuario en cada canción junto a su respectiva puntuación.

 

Respecto a la exigencia física, la encuentro en un término medio, donde de entrada el juego nos recomienda calentar previamente para evitar lesiones, pero aún así no es tan exigente como se podría creer en primera instancia. Sin embargo podemos cambiar esto añadiendo variables como pasar a jugar de pie y realizar golpes más agresivos.

 

 

Los mapas por el momento no hay una gran cantidad, pero sí muy vistosos, presentando seis escenarios que varían desde ríos helados rodeados por árboles nevados, cambiando a mares de monedas, pasando por ríos de lava ardiente hasta un vacío absoluto en que están apenas el drakkar, tu tripulación y tú. En uno incluso me vi sorprendido al notar que estaba navegando por un arcoíris para luego ver una gran entrada, notando emocionado que estábamos remando sobre el mítico Bifrost. Estos vienen asociados a diferentes canciones, o podemos seleccionar con qué mapa queremos jugar cualquier tema. Realmente este apartado es uno de los más interesantes, complementando la experiencia con todo lo que se llega a mostrar de fondo, e incluso algunas partes del trayecto pueden aumentar la dificultad al pasar por una zona desprovista de luz o con una luz uniforme que no permite diferenciar bien los tambores (para algunos podría ser negativo, pero a mí me ha gustado).

 

 

El modo PvP nos abre las puertas a carreras de hasta seis jugadores, en las que podemos ver cómo nuestros rivales nos dejan atrás, o por el contrario nuestro drakkar lidera. Estas me han gustado, pero a la hora de buscar partida he encontrado pocas, y en algunas no logré conectar; además aún les falta ser optimizadas, pues me encontré que las runas me llegaban desfasadas entre lo visual y el momento preciso del golpe, algo a lo que me acostumbré, pero daña la experiencia en términos generales. De todas formas te invito a que crees tus propias salas entre amigos y nos comentes qué tal te va este apartado.

 

A la hora de buscar partida he encontrado pocas y en algunas no logré conectar.

 

En general la experiencia es muy completa, aunque aparte del problema con el multijugador, hay algún que otro detalle que se echa en falta, como saber en cuánto llevamos un combo, algún tipo de campaña o desafíos y variaciones al gameplay, entre otras cosas. Habrá que ver si futuras actualizaciones traen algo interesante.

 

Gráficos, opciones y comodidad

La estética poligonal es un recurso que, si bien ayuda a reducir la exigencia gráfica, sigue siendo algo que no le viene bien a todos los juegos. Aún así, en este caso me ha gustado la forma en que ha sido implementada, donde algunos elementos son poligonales y otros no, en un equilibrio que considero bien manejado. El único "pero" viene con algunos mapas en que unos pocos objetos realizan algo de popping (en particular los arboles nevados), sin embargo la tensión del juego difícilmente permitirá que notemos detalles fuera de las runas y los tambores.

 

Las opciones tienen algo curioso, y es que nos permiten una configuración gráfica más propia de PC que de Quest, incluyendo un porcentaje de resolución junto con variaciones en todo lo de costumbre (sombras, antialiasing, efectos, texturas, etc...) e incluso la opción de cambiar entre 72Hz y 90Hz. Yo en particular lo he dejado mezclado todo, pues no noté diferencia alguna entre poner todo al máximo o al mínimo, con excepción de seleccionar una mayor frecuencia, por supuesto, y dejando siempre la resolución al máximo.

 

También nos permite cambiar detalles en el audio o la vibración de los mandos, y algunas configuraciones avanzadas como temas de latencia, saltar intros o mostrar las manos, así como una opción para habilitar cámaras de espectador que, en caso de activarlas, se cerraba el juego al iniciar una canción. Otro detalle es poder cambiar entre un avatar masculino o femenino. Lo único relevante que no nos permite es cambiar el idioma, está únicamente en inglés, aunque tampoco es mucho lo que hay que leer después de haber entendido las mecánicas del juego.

 

En lo que respecta a comodidad, veo la experiencia como apta para todos los públicos, siendo posible jugarlo de pie o sentado y con la posibilidad de variar la altura de los tambores de forma muy precisa, al igual que los platillos y la inclinación de los martillos en nuestras manos. Además considero improbable que alguien llegue a marearse, pues si bien estamos en movimiento, es casi imperceptible, y al prestar atención a las runas es fácil que lo pasemos por alto.

 

Conclusión

Ragnaröck es una experiencia rítmica imperdible para los fanáticos del genero, con un repertorio musical muy bueno, que aun apostando por temas diferentes a lo habitual junto con una temática algo extraña, logran que todo case de forma agradable y emocionante, llevándonos incluso a realizar actividad física de forma divertida y moderada. Aún tiene cosas por mejorar como el multijugador o dificultades más altas, pero en sí ya lo he encontrado como una experiencia para jugar horas y horas, con una rejugabilidad más que extendida en sus 30 canciones, además de que los desarrolladores planean agregar nuevos modos de juego, mapas y canciones, que sin duda estaré impaciente por probar.

 

El juego ha sido analizado con Quest 2.

VRGameCritic

+ Gran repertorio musical y suficientemente extenso

+ Posibilidad nativa de canciones custom

+ Escenarios llamativos y temáticos

+ Jugabilidad apta para prácticamente cualquiera

+ Desafiante y llegando al punto de otorgarnos actividad física

+ El gameplay logra reforzar la música y viceversa

- Al multijugador actualmente le falta gente y no va del todo bien

- Para jugadores experimentados los niveles máximos se pueden dominar relativamente pronto

- Carece de algún tipo de progresión o modo campaña

- No está en español

8,2 "Muy bueno"

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