Ven VR Adventure: ANÁLISIS

5 ENE 2021  15:00

ray_manta

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Ven VR Adventure: ANÁLISIS

Aunque ha quedado claro que la perspectiva en tercera persona es tan válida en VR como jugar en primera persona, y que los títulos en los que vemos los escenarios como un diorama tienen su encanto, hay un género clásico en el mundo de los videojuegos del que nos llegan pocos ejemplos: los basados en avanzar escalando y saltando de una superficie a otra. Disponible para Rift.

El zorro Ven y su misión de rescate

Muy pocos plataformas puros han pasado por nuestros visores, quitando el primerizo Lucky's Tale y esa obra maestra para PSVR llamada Astro Bot Rescue Mission. Y justo entre estos dos nombres se coloca Ven VR Adventure. Al estar protagonizado por un zorro con complejo de saltamontes, pudiéramos pensar que se parece más al primero, sin embargo, estamos casi ante un clon del juego de Sony, y no lo señalo como un punto negativo.

 

Desarrollado por Monologic Games, un pequeño estudio independiente, y siendo este su primer juego VR, lo que han conseguido se merece un aplauso, una gran felicitación aunque el resultado no llegue a ser sobresaliente porque da la sensación de que han aprendido de sus errores sobre la marcha. La diferencia entre las primeras fases del juego y las últimas es grande. Lo bueno de esto es que la diversión va de menos a más, y lo que en principio parece un título fácil se acaba convirtiendo en algo bastante desafiante...o desesperante.

 

La fábula del astuto zorro y el malvado invasor

El primer defecto que tengo que señalar es que todo esté en inglés, y sin subtítulos. Pero que no cunda el pánico, porque el idioma no es una gran barrera. Las opciones del menú son fáciles de interpretar y son muy básicas (ajustar calidad gráfica, volumen de audio, dos tipos de cámara) y apenas hay voces o diálogos durante el juego.

 

La historia, aunque nos la narren en inglés, es muy sencilla y nos la cuentan también en forma de viñetas, si no nos enteramos de algo no nos perdemos gran cosa. Es el típico argumento de pueblo que vive feliz hasta que un ser malvado invade su planeta y poco más, una excusa para empezar a saltar de un lado a otro recogiendo runas en lugar de las clásicas monedas. Además, deberemos romper cajas que sirven para acumular vidas extra y rescatar a todos los habitantes de nuestra aldea que encontremos por el camino.

 

Para justificar la vista en tercera persona, el uso de la realidad virtual o la resurrección del personaje, el argumento se complica con la incorporación de un policía intergaláctico (el jugador) que sigue al villano invasor y que ayuda a Ven digitalizándolo y transportándolo en su nave espacial de una región a otra. Sinceramente, esto poco o nada aporta al juego.

 

La vuelta al mundo en 80 saltos

El juego es lineal, debemos llegar al final de 3 regiones muy diferentes, divididas en 4 partes. Hay puntos de guardado automático que vamos activando para volver a comenzar desde ahí cuando fallemos en un salto o nos mate un enemigo, pero si se nos acaban las vidas habrá que empezar de nuevo desde el principio.

 

Una aldea, la selva, un mundo aéreo, otro helado, una serrería, un puente colgante de madera en ruinas, etc. Los escenarios son variados y muy vistosos, e incluyen jefes finales que incorporan al juego diferentes mecánicas de acción que suponen un soplo de aire fresco después de tanto saltar de plataforma en plataforma...y un desafío.

 

Gráficamente estamos ante un título colorido que luce muy bien. El personaje de Ven es simpático y expresivo, sin embargo, los pequeños enemigos a los que se enfrenta no son tan memorables: pequeños robots o animalillos que no suelen suponer una amenaza. Son fáciles de esquivar o se les hace desaparecer saltando sobre ellos o atacándolos con las armas en forma de hoz que lleva nuestro zorrito.

 

El apartado sonoro es correcto, pero sin alardes. Las distintas melodías se vuelven repetitivas cuando entran en bucle, y yo opté por bajar su volumen al mínimo.

 

La línea recta y la curva de dificultad

Si al principio es mencionado que da la sensación de que los desarrolladores han ido aprendiendo sobre la marcha es por el contraste que se da entre la primera región que visitamos y las demás. La dificultad en los primeros niveles es casi inexistente, parece un largo tutorial para que aprendamos cómo se juega. Pero al tratarse de un plataformas clásico, el entrenamiento se hace largo y poco interesante. Comenzamos con 10 vidas y podemos llegar a acumular 40 ó 50, dando la sensación de que el juego va a ser un paseo.

 

Sin embargo, de pronto llegamos a un punto en el que caerse al abismo por dar un mal salto es frecuente, o no calculamos bien la secuencia que tenemos que realizar o los zorritos que debemos rescatar están en lugares más peligrosos, y moriremos una y otra vez. Y ese medio centenar de corazones que habíamos acumulado se reduce drásticamente y nos damos cuenta de que no podemos ir tan despreocupadamente como al principio.

 

 

Otra de las diferencias entre las primeras fases y las siguientes tiene que ver con la exploración, con intentar conseguir todas las runas, romper todas las cajas y rescatar a todos nuestros amigos. Y aquí tenemos que hablar del uso de la cámara que sigue a Ven y que puede darnos algunos problemas si la dejamos en automático.

 

En los primeros niveles, ocurre con cierta frecuencia que vemos que hay lugares del escenario que se quedan atrás sin explorar, y al intentar retroceder, perdemos de vista a nuestro protagonista. Si tenemos la cámara en automático, es molesto volver a encontrar a Ven aunque una flecha nos señale por dónde está. Y si en el menú de opciones escogemos controlarla con el stick, la cosa mejora pero no del todo. Sin embargo, cuando vayamos progresando en nuestra aventura este problema desaparece, gracias a que los niveles están mejor diseñados, con menos rincones difíciles de explorar pero sí más retos al alcance de nuestra vista.

 

Por lo tanto, si al principio el juego decepciona por su excesiva facilidad y por ese uso de la cámara, luego todo se arregla si tenemos un poco de paciencia. Bueno, todo no. Hay algo que para algunos será una molestia leve y para otros un grave defecto y que vuelve a tener que ver con la relación entre la cámara y la distancia que toma con el personaje, o más bien con la perspectiva.

 

A tres metros sobre el cielo

Aquellos a los que no les gusta jugar de pie están de enhorabuena con Ven, porque se puede jugar cómodamente sentados...si no fuera porque ese confort desaparece al obligarnos casi todo el tiempo a no poder estar con la espalda firmemente apoyada en nuestra silla gamer. Las peripecias del zorrillo ocurren muy a menudo en plataformas que están por encima o por debajo de nuestra visión, lo que nos obliga a agachar o alzar la cabeza, a jugar con el cuello estirado o agachados con la espalda encorvada.

 

Cuidado con esto si sois propensos a sufrir de cervicales o tortícolis. El juego es absorbente, y si hacemos sesiones largas podríais acabar con algún tirón o dolor. Precaución también si tenéis vértigo, porque los lugares por los que se mueve Ven están siempre en el cielo, y la inmersión es tal que, aunque el fondo del abismo no se va tan nítido como el resto, puede dar cierto canguelo como su estuviéramos enfrentándonos al tablón de Richie's Plank Experience. Eso sí, mareos por cinetosis, ninguno.

 

Con respecto a la duración de esta aventura, al final son 12 fases que nos pueden llevar 25 minutos cada una de media si fuésemos capaces de superarlas al primer intento, pero ya os podéis imaginar que no va a ser así. Calculad un mínimo de 5 horas de diversión más todas las que queráis de frustración, repetición o rejugabilidad si sois completistas y os empeñáis en rescatar a todos los amigos de Ven, recolectar todas las runas y romper todas las cajas. Además de la campaña para un jugador, el título ofrece también la opción de recorrer los niveles a contrarreloj y tablas clasificatorias para picarnos en batir nuestro propio récord o las marcas de otros jugadores.

 

CONCLUSIÓN

Estamos ante un juego de plataformas VR que ningún aficionado a este género debería quedarse sin probar, divertido y desafiante. Visualmente es una gozada y su diseño de niveles es, en algunos momentos, endiabladamente brillante dentro de su clasicismo. Se le podría pedir más originalidad y mayor personalidad, sí, pero cuando un título de estas características te hace maldecir y aplaudir a sus creadores por igual, es señal de que han hecho un buen trabajo.

 

El juego ha sido analizado en su versión de PC de Oculus Store, con Quest 2 + Link.

VRGameCritic

+ Escenarios variados

+ Jefes finales

+ Duración adecuada y es rejugable

- Seguimiento de la cámara mejorable

- No está en español

- Le falta algo de personalidad propia

7,5 "Muy bueno"

Ven VR Adventure (PC)

7.5

Lanzamiento / Diciembre 17, 2020

Ven VR Adventure is a single-player platform game built for virtual reality from the ground up. You happen to meet Ven on his planet, Runnies, invaded by Bruce Nelson, who wants to destroy the ...

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