Touring Karts: ANÁLISIS

16 DIC 2019  15:00

gopozgon

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Touring Karts: ANÁLISIS

Nos subimos a los karts del nuevo título de Ivanovich Games con la esperanza de que este pueda ser el juego de carreras desenfadadas que estábamos esperando en realidad virtual. Disponible para Rift, SteamVR, WMR y PSVR.

Gallinas, monos y coches

Después de los años que llevamos disfrutando de la VR, aún hay géneros un poco huérfanos como puede ser el de las carreras de karts, salvo excepciones como un VR Karts que no salió tan bien como nos hubiera gustado, o la posibilidad de correr con los karts de Gran Turismo, pero en ese caso solo competimos con una triste IA a la que además no podemos lanzar plátanos ni disparar con bazookas.

 

Ivanovich Games -conocedores del mercado de realidad virtual tras juegos como Operation Warcade o Beat Blaster- lanzan Touring Karts con la intención de llenar ese hueco de la VR de carreras locas y desenfadadas que al menos tengan ciertas similitudes con el genial Mario Kart, y lo hacen con un título que llega tanto para juego tradicional como virtual, ofreciéndonos cross play entre todas las plataformas y tipos de juego disponibles.

 

Buffet de opciones y contenidos

El título viene bien servido de contenidos, con un modo de carrera rápida en el que podemos correr en todos los circuitos desbloqueados de inicio y otro individual a modo de campaña en el que básicamente debemos desbloquear y correr en cada uno de los 22 circuitos disponibles para subir en las clasificaciones online y ganar copas en las 3 dificultades disponibles, que deberemos ir desbloqueando conforme ganemos al menos una copa en el nivel previo; a todo ello debemos sumar un multijugador cross-platform en el que podemos jugar partidas rápidas, torneos diarios que van cambiando sus circuitos y partidas privadas, que en todos los casos se rellenarán con bots hasta llegar a los 8 coches en pista.

 

A medida que vayamos obteniendo buenas posiciones, el juego nos irá premiando con dinero y puntos de experiencia que podemos usar para diferentes cosas. Con el dinero podemos desbloquear circuitos, comprar o mejorar uno de los 30 coches disponibles -con clara inspiración en equipos reales de la F1-, así como decenas y decenas de artículos de personalización como diferentes tonos de claxon, partículas de derrapes, accesorios estéticos para el coche y unos cascos que destacan entre todo lo demás con diseños inspirados en Star Wars, Halo, Alien y otros homenajes que llaman la atención y potencian este aspecto estético que tanto gusta últimamente en todo tipo de juegos.

 

Echamos en falta que el juego pudiera diferenciar los coches por aspectos como manejo, aceleración, velocidad o robustez; y es que sin todo ello parece que la razón de comprar coches es únicamente por su diferencia estética; al igual que el hecho de comprar unas mejoras que únicamente suben el nivel del coche, sin informar de mejoras concretas en uno u otro apartado.

 

 

Los puntos de experiencia definen nuestro nivel de piloto, pero además de esto, han añadido un acertado y divertido sistema de recompensas que consiste en superar diferentes retos, que una vez conseguidos -siempre y cuando además tengamos un número preestablecido de puntos de experiencia-, podemos canjearlos para recoger premios; entre los que podemos obtener dinero, accesorios, coches, experiencia o circuitos. Entre estos retos que nos proponen hay de todo tipo, como ganar carreras tras caer al agua, aplastar coches, terminar entre los 4 primeros entrando marcha atrás, conseguir vueltas perfectas... provocando que siempre tengamos algo más en lo que pensar además del simple hecho de subir al podio sin más.

 

 

30 coches diferentes, decenas de modificadores, 22 circuitos, retos…. hasta aquí todo es muy positivo, pero aún debemos hablar de mecánicas, desarrollo y demás características, donde hemos encontramos nuevas luces, pero también unas pocas sombras.

De viaje por el mundo

Antes de montarnos en nuestro kart debemos elegir el tipo de control, y aquí estamos ante otro ejemplo de buen hacer por parte de Ivanovich, con 6 opciones disponibles; entre las que encontramos el control mediante Dual Shock con o sin control de movimiento para el lanzamiento de objetos, volante con o sin Move, control con los dos Move que personalmente me devolvió a mi época de primerizo donde el mareo hacía su aparición nada más arrancar el juego, y por último la opción con 3dRudder y Move, que tras probarlo creemos que requiere un tiempo de adaptación notablemente por encima de la media de lo que ya necesita este dispositivo en otros juegos, además de lo poco natural que se siente el control de la dirección, acelerador y freno de estos karts con nuestros pies.

 

En cuanto a cámaras, podemos optar por la primera persona -quizás la que tiene más sentido a la hora de disfrutarlo en realidad virtual-, en tercera persona donde vemos el kart y una similar pero que nos sitúa en una especie de máquina arcade desde la que jugamos al título, diseñada para evitar mareos y que no deja de ser algo similar a jugar al juego en modo tradicional.

 

 

Una vez decidido el control y la cámara, a la hora de enfrentarnos a nuestros 7 rivales lo haremos en 22 circuitos ambientados en diferentes ciudades, con algunos casos como Mónaco con ciertas similitudes con el trazado real. Pese a las grandes diferencias estéticas e incluso de meteorología u hora del día entre todas ellas, se sienten de algún modo similares, puesto que se trata de trazados muy reducidos con pocas variantes o atajos en los que cada vuelta lleva menos de un minuto, con una anchura reducida que se parece poco a la que vemos en juegos como Mario Kart, y que de este modo nos meten dentro de un -divertido- caos absoluto , en el que no dejaremos de derrapar, chocarnos con los rivales, esquivar obstáculos como tentáculos que se parecen "un poco" a los de Day of the Tentacle, objetos lanzados por monos gigantes como fichas de Tetris, barriles o neumáticos, así como por supuesto los objetos que nos lanzan nuestros rivales, siendo este otro punto donde Touring Karts brilla con luz propia.

 

 

A la hora de complicar la vida de nuestros rivales y de paso aumentar nuestra velocidad al hacerlo, podemos recoger múltiples objetos entre los que encontramos los típicos bazookas, turbos a modo de bebidas energéticas, plátanos, y las no tan típicas gallinas gigantes que aplastan al rival, los ovnis que confunden a los coches cercanos y así hasta llegar a unos 10 ítems diferentes, que hasta aquí no deja de ser lo habitual en estos juegos, pero que en este caso le hace ganar una gran personalidad cuando descubrimos que podemos fusionar 2 objetos distintos que modifican el elemento en cuestión, como por ejemplo bazookas que lanzan plátanos o gallinas que se hacen gigantes, provocando que de esta forma finalmente podremos hacer uso de cerca de 50 objetos diferentes que se convierten en un punto diferenciador y original que dota de cierta personalidad al juego.

Limitaciones a flor de piel

Técnicamente y pese a que se trata de un juego con una clara temática cartoon con muchos detalles simpáticos, no dejamos de estar frente a un aspecto técnico muy justo que hace que tengamos la sensación de estar ante un título de consolas de generaciones atrás, con texturas y diseños demasiado básicos acompañados de un buen puñado de dientes de sierra -pese a la evidente mejora del parche recién liberado poco después del lanzamiento-, así como unas físicas por debajo de lo visto en otros títulos del género, donde la respuesta a los choques y a ciertos momentos concretos como aquellos en los que el coche vuela como si fuese una nave distan bastante de ser las mejores que podemos esperar, dejándonos todo ello una sensación ciertamente agridulce, con unas "paredes" y "tejados" bastante sólidos y de buena calidad sobre unos cimientos algo endebles que condicionan el resultado final.

 

CONCLUSIÓN

El juego no esconde sus limitaciones fruto de su origen en un pequeño equipo indie, pero aún así también se percibe un gran mimo a la hora de tratar de exprimir sus recursos ofreciéndonos un título repleto de contenidos, con opciones de control para cualquier jugador y una notable personalidad en ciertos aspectos como los ítems que usamos durante la carrera; pero que unos gráficos de otra era, así como unas físicas bastante limitadas acaban condicionando un juego que aún con todo ello consigue divertir y engancharte durante horas para superar todos los circuitos y enfrentarte a una comunidad online que esperamos crezca para poder disfrutar en todo su esplendor de este modo.

 

El juego ha sido analizado con PSVR.

VRGameCritic

+ Gran cantidad de coches y circuitos

+ Grandes posibilidades de personalización estética

+ Decenas de objetos para fastidiar a nuestros rivales

+ Divertido caos en cada carrera

+ Múltiples métodos de control

- Gráficos de otra era

- El bajo nivel de las físicas

- Los circuitos no se sienten tan diferentes como nos gustaría, pese a su buena cantidad

- La falta de características concretas en cada coche, más allá del aspecto visual

6,6 "Bueno"

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