Gnog - PSVR: ANÁLISIS

El estudio canadiense KO_OP nos sumerge en la mente de un niño y nos ofrece la posibilidad de experimentar  lo que se siente al jugar por primera vez. Borra todo lo que sabes, olvídate de las normas, déjate llevar y, sobre todo, disfruta.

18 May 2017  19:17

HenryCO

3 comentarios

Gnog - PSVR: ANÁLISIS

Jugando a ser niños

Si hay algo especialmente envidiable en la actitud de un niño es, sin duda, su capacidad para el asombro. Objetos que nuestra oxidada imaginación y adoctrinada percepción nos harían clasificar de vulgares o cotidianos se convierten en una fuente inagotable de juego y diversión bajo la limpia mirada de un niño. Sus mecanismos de interacción y razonamiento están por escribir, son capaces de dar la máxima importancia a todos y cada uno de los detalles a la vez que maravillarse por cualquier logro o avance conseguido, por pequeño que sea. Algunos afortunados adultos mantienen aún esa capacidad más o menos activa en una actitud que nos recuerda que estamos vivos y que, aunque no lo parezca, todavía nos queda mucho por descubrir.

 

¿Y qué tiene que ver esto con Gnog? Fácil, este juego se atreve a ofrecernos, ni más ni menos, que un billete al estado primigenio de nuestro aprendizaje, a resetear nuestros mecanismos de razonamiento y ofrecer una historia que nosotros mismos escribiremos a base de intuición, asombro y motivación. La sonrisa que se nos dibujará en la cara al finalizar cada una de sus fases será la culminación a una experiencia que nos llevará a lugares que creíamos ya muy lejanos e inaccesibles y que iluminará rincones de nuestro cerebro lamentablemente demasiado ensombrecidos. Preparaos para revivir lo que se siente al tener por primera vez en vuestra vida un juguete en las manos.

 

 

El juego nos propone 9 situaciones o escenarios que deberemos afrontar desde la ignorancia y la falta de normas o pautas. No hay instrucciones ni información previa, todo lo que hagamos lo tendremos que descubrir por nosotros mismos a base de observar e interactuar. Lo que tenemos ante nosotros es una especie de artilugio que bien podría representar ese juguete nuevo que nunca antes habíamos visto. Se trata de una especie de cabeza de robot, no sabemos para qué sirve ni qué sorpresas nos tiene reservadas, tan solo vemos que le asoman palanquitas, botones e interruptores.

 

 

A partir de ahí es cuando Gnog despliega su magia. Si el usuario está por la labor y es capaz de conectar con este enfoque del juego, verá como los rescoldos del niño pequeño que todos llevamos dentro se avivan hasta hacernos sentir una felicidad tan pura como sobrecogedora. Conforme vayamos averiguando la lógica del juguete, se irán desbloqueando más zonas ocultas que nos contarán una historia concreta y nos permitirán avanzar en la exploración del artilugio.

 

A diferencia de otros títulos similares como Statik, nuestro objetivo en Gnog no es averiguar las normas que rigen el juguete para luego aplicar dicha lógica a su resolución. A pesar de que, efectivamente, también hay unas normas de funcionamiento que entender, rápidamente nos damos cuenta de que las cosas no son tan estrictas aquí. Cada cabeza de robot representa un universo único regido por sus propias normas y puzles. Algunas acciones se desencadenan como consecuencia de gestos simples, otras requerirán algún tipo de razonamiento y algunas formarán parte de la narrativa de una historia que se nos narra de forma paralela. Los puzles mantienen un equilibrio muy interesante entre la lógica, la improvisación y la sorpresa, no pudiendo en ningún momento dejar de prestar atención a lo que sucede en un proceso que nos absorbe por completo. El artilugio nos atrapa en su evolución y nos hace cómplices de la historia que nos cuenta.

 

 

Todo el control del juego se realiza usando el gamepad. Tan solo deberemos guiar una especie de puntero a donde queramos actuar y presionar un botón para desencadenar la acción. Usando los gatillos frontales, alternamos entre la parte frontal y trasera del artilugio. En cualquier caso, el control es muy sencillo e intuitivo, encajando perfectamente con lo que se podría esperar del título.

 

El efecto de retorno a la niñez conseguido no podría materializarse de este modo sin unos gráficos y sonido a la altura. Sin duda, el aspecto artístico de este juego rezuma calidad por todos los lados rayando un nivel muy sobresaliente. A pesar de su aparente sencillez, los gráficos de Gnog nos transportan a un ambiente absolutamente mágico en el que todo lo que nos rodea parece estar colocado con el máximo mimo y cuidado. Como si todo estuviera pintado con rotuladores, las líneas básicas y los colores sólidos nos envuelven en un entorno minimalista y único.

 

 

Si el aspecto visual es bueno, el sonoro no se queda ni mucho menos atrás. Compuesto a partir de sonidos básicos y accesibles, se consigue una ambientación fantástica para cada una de las 9 fases del juego. La banda sonora, compuesta por Marskye, nos transportará a un ambiente de relajación y tranquilidad donde solo nos queda dejarnos llevar y disfrutar. Muchas de las acciones que realicemos afectarán a la música que oigamos, alterándola de forma dinámica y conformando un paquete de interacción muy completo.

 

 

El título también es jugable en formato 2D tradicional. A pesar de que los puzles siguen siendo los mismos y es muy disfrutable en cualquier caso, la pantalla que hemos jugado en este formato, solo para poder comparar, nos deja claro que la inmersión conseguida en su versión VR se torna fundamental para dar credibilidad a nuestro particular viaje.

 

No todo es positivo en Gnog. Las 9 fases o escenarios que nos propone el juego se nos quedan muy cortas y no nos llevará más de 2 horas superarlas todas. Por otro lado, tal y como hemos venido comentando, el aspecto de exploración y descubrimiento es la base fundamental de cada uno de los escenarios. En este sentido, casi por definición, podríamos decir que la rejugabilidad del título es casi nula. O dicho de otro modo, al acabar el juego nos habremos hecho mayores.

Conclusión

Sin duda, Gnog es toda una experiencia. Representa un auténtico soplo de aire fresco que hará reflotar aquellas neuronas ya aletargadas por el tiempo. Si conseguimos empatizar con su fórmula, dejarnos llevar, poner la mente en blanco y abrirnos con la mayor ingenuidad posible a lo que el título tiene que ofrecer, conseguiremos transportarnos a esa envidiable mente infantil en la que todo está por descubrir. La potencia del formato VR se conjuga magistralmente con un diseño exquisito de puzles y un apartado visual y sonoro de factura excepcional. Tan solo lo corta duración y la nula rejugabilidad lo limitan como juego, aunque no lo merman ni un ápice como experiencia. Sabiendo lo que se tiene entre manos, Gnog debería ser probado por todo el mundo.

8 "Muy bueno"

+ Aspecto artístico sobresaliente

+ Una auténtica experiencia sensorial

+ Volver a ser un niño

- Corto

- Nula rejugablidad

Comentarios (3)

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  • Muy buen trabajo Henryco. Lo tenía en la lista de posibles, pero no tenía claro del todo si debía hacerme con el. Con cada análisis que leo me deja más claro que así será, aunque la cantidad de juegos VR que tengo pendientes no ayudan.
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  • Si os gustan los puzzles en VR, este juego es la caña.
    Si os mola descubrír, y os gusta que os impresionen este juego lo consigue muy satisfactoriamente.

    Os dejo nuestro gameplay (sin demasiados spoilers) para que os hagáis una idea.


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  • Este juego lo tenía ya en lista. Me atrae mucho. Sin haberlo jugado y leyéndote me da la impresión que, aunque sea corto, es el típico juego que te deja buen sabor de boca. A veces las pequeñas dosis bien concentradas son más efectivas...  
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